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Por: Dr. Víctor Maldonado Santiago, Ph. D.

El autor desglosa, con precisión y en detalle, todo lo que supone un sistema de educación virtual exitoso.

Education Online

Dr Victor MaldonadoLa pandemia del COVID-19 representa un reto de grandes proporciones para todas las naciones del mundo. Desde su surgimiento, los gobiernos de distintos países han tenido que tomar decisiones poco agradables, aunque necesarias, como cuarentenas, toques de queda, distanciamiento social, entre otras medidas. Esto ha afectado todas las instancias del quehacer humano, incluso los procesos educativos.

En el caso de Puerto Rico, se debe establecer que no ha sido la excepción. Llegado el encierro mandatorio, los estudiantes de los sistemas privado y público, básico y superior, cuya modalidad de estudios era principalmente presencial, se vieron sin otra opción que abrazar su aprendizaje de manera remota. Entre las dificultades más latentes se destacan la falta de estructuras o equipos tecnológicos apropiados, a más de la necesidad de conexión a la red cibernética, y sin olvidar la carencia de conocimientos tanto de docentes como de alumnos sobre los fundamentos más básicos de la educación en línea.

Ante tales circunstancias, quienes no estaban preparados sufrieron duramente este cambio de paradigma que se instauró de manera tan abrupta que muchos no pudieron internalizarlo. Sin embargo, puesto que la situación de salud pública persiste, la educación en línea se reviste como una de las opciones más eficaces y seguras, mientras se alcanzan otras avenidas para enfrentar la crisis.

Ahora, ¿qué aspectos relevantes se deben considerar para el logro de la implantación de programas educativos virtuales? Infraestructura tecnológica, dispositivos electrónicos apropiados, estructura programática curricular, diseño instruccional y montaje de cursos, adiestramiento u orientación del personal y el estudiantado, y procesos de cumplimiento validados.

En primer lugar, se necesita la infraestructura de banda ancha que permita sostener el andamiaje que requieren los cursos cibernéticos, según las plataformas que se utilicen. Estos soportan contenidos en distintos formatos, diversas herramientas de interacción, enlaces, actividades, imágenes, entre otros componentes por cada sección que programe la institución. Por lo tanto, el sistema debe ser lo suficientemente fuerte para evitar el colapso frente a la alta demanda de usuarios que requieran de este.

Por otra parte, es cierto que cada día se observan más adelantos para que la mayor parte de las gestiones relacionadas con los cursos en línea puedan realizarse por medio de dispositivos electrónicos como teléfonos inteligentes y tabletas. No obstante, el uso de una computadora con las actualizaciones correspondientes posibilita la comodidad esencial para cumplir con las demandas inherentes de una clase virtual. En efecto, con la computadora, el uso de programas de procesamiento como Excel, PowerPoint o Word se torna más accesible. De igual manera, ciertas actividades como reuniones virtuales o la realización de exámenes pueden ajustarse mejor o simplemente demandar la utilización de una computadora. También, al descargarse ciertos documentos, podrían distorsionarse o no abrir en dispositivos de menor capacidad que una computadora.

A más de lo anterior, cada curso responde a una estructura programática curricular. Es decir, se parte de los lineamientos que se establecen en documentos formales como guías, estándares, expectativas, marcos curriculares, normativas, prontuarios, entre otros, para cumplir con la dieta académica que se le ofrecerá al estudiantado. De acuerdo con el nivel de estudio, aumenta la complejidad de las destrezas que deben dominarse para el logro de determinadas competencias. Por tanto, se requiere la atención de al menos dos instancias que se medirán, el contenido concordante con el grado educativo y la ejecución mínima para dominarlo.

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Conjuntamente, una vez se determina el contenido que se cubrirá en un curso, las consideraciones sobre el diseño instruccional y el montaje se vuelven imperativos. Se necesita que un experto de materia, puede ser el mismo docente que imparte la clase, cree los materiales que enriquecerán el curso. Se requieren el establecimiento de los temas por módulo, la introducción, los objetivos generales, así como los específicos, los conceptos claves, la información que estudiará el educando y las fuentes de consulta utilizadas. También, es importante que se les brinden la bienvenida, plan de estudios y recursos de apoyo al alumnado para que fortalezcan sus saberes y demuestren dominio en las actividades de aprendizaje y evaluación, las cuales estarán alineadas con la descripción, objetivos y temas del prontuario.

Una vez completado el proceso de diseño, el personal designado se encargará del montaje y disposición del contenido instruccional en la plataforma educativa seleccionada. Esto es importante, pues la organización de la información facilitará que los estudiantes y docentes localicen fácilmente el contenido, las actividades y medios de comunicación. Permitirá que la interacción pedagógica entre estudiante-profesor, estudiante-estudiante y estudiante-contenido se pueda lograr.

Otro aspecto relevante que no debe pasarse por alto es el adiestramiento del docente y el estudiantado en el uso y manejo de la plataforma educativa que se escoja para impartir la enseñanza. Por un lado, el educador debe dominar cabalmente el medio que utilizará. Así evitará distracciones o retrasos que puedan surgir por causa del pobre dominio de este. Igualmente, es necesario que el estudiante sea orientado en relación con la estructura y ordenamiento del curso. De esta manera, podrá obtener mejor provecho de todas las herramientas que tiene a su disposición a fin de que pueda aprobar satisfactoriamente.

Finalmente, entre muchas otras consideraciones que se deben tomar en cuenta, el cumplimiento con la calidad, ética e integridad académica son infranqueables. Todos los cursos deben contar con mecanismos para validar quién toma el curso y realiza las tareas. Es un asunto de responsabilidad de todos los participantes (docentes, estudiantes y personal de apoyo), incluso la institución debe responder en caso de faltas a la pureza de los procesos académicos. Por tal motivo, se deben contar con los mecanismos, sistemas y procedimientos para demostrar que nadie reciba o deje de recibir injustamente una calificación o grado por el cual trabajó o no.

Hoy día se está ante el umbral de cambios vertiginosos que incidirán en la educación de Puerto Rico y el mundo. Aparenta que no habrá vuelta atrás. Solo aquellos que vislumbren el momento como oportunidad de transformación, podrán encontrar alternativas donde otros encontrarán obstáculos insuperables.

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El Dr. Víctor Maldonado Santiago es Catedrático Asociado de Español de la UIPRP y Coordinador Académico del CICE de la UIPRP.