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Colaboración del Dr. Víctor Maldonado Santiago

Puerto Rico es una nación resiliente, la esperanza de un mejor futuro se ve al final del túnel. ¿Lo puedes creer?

De todo en Pandemia COVID19

Dr Victor MaldonadoA 59 días del aislamiento impuesto desde el 16 de marzo de 2020 por causa de la pandemia del COVID-19, muchos eventos han ocurrido. Unos miran atrás y perciben, por un lado, que el tiempo se ha detenido y todos los días son lunes, martes o cualquiera otro; pues, luce como si tales distinciones no hicieran mucha diferencia. Se pensaría que todo esto forma parte de algún texto narrativo de Gabriel García Márquez en el que el tiempo se repite. Por contraste, otros han sentido que los días han transcurrido tan rápido que parece que todo inició durante el pasado fin de semana.

Mientras tanto, ¿qué ha ocurrido aquí? Bueno, se paralizó el país. Cerraron de manera abrupta las escuelas, universidades, negocios de toda clase, restaurantes, parques, playas, ríos, aeropuertos (flujo reducido), en fin, todos aquellos lugares no esenciales para ofrecer servicios que garanticen la vida y la salud. Hasta la incidencia criminal por asesinatos y robos ha disminuido, aunque otros renglones como la violencia de género, incluso asesinatos de transgéneros, han aumentado de manera significativa.

El Gobierno de Puerto Rico activó su plan de emergencia, se despidieron o renunciaron altos funcionarios como el secretario de Salud y la epidemióloga del Estado, seguidos por la subsecretaria de Salud. Al mismo tiempo, se formó el Medical Task Force y, días más tarde, se nombró al nuevo-antiguo secretario de Salud, el doctor Lorenzo González Feliciano, quien despidió o relevó de funciones a dos o tres más. Se recrudecieron las medidas cautelares y la tendencia de contagios pareció controlarse porque, en gran medida, muchos puertorriqueños acataron las normativas establecidas.

Cuando todo lucía estable, surgieron las denuncias de un posible fraude en el proceso de compras de un (1) millón de pruebas rápidas para detectar el COVID-19. Esto levantó diversas acusaciones que propiciaron la intervención de la Comisión de Salud de la Cámara de Representantes, con vistas extensas y desfile de testigos de todo tipo y porte. Al presente, estas continúan y se han realizado varios referidos a las autoridades de ley y orden. Evidentemente, el proceso no ha escapado de los ataques político partidistas que han empañado y puesto en entredicho la pureza de este.

Para el Departamento de Salud, esta situación ha abonado a retrasar procedimientos relacionados con la adquisición de grandes cantidades de pruebas para realizarlas al mayor número posible de puertorriqueños. Por tal razón, sobre la base de algunas fallas ampliamente difundidas sobre los errores en las estadísticas de contagiados, muertos y recuperados de coronavirus, muchos miran con desconfianza y recelo los datos brindados. Hasta el presente, el secretario de Salud ha seguido con sus esfuerzos para depurar los datos y, en días recientes, se reunió con el alcalde de Villalba, Luis Javier Hernández Ortiz, para discutir el novedoso y exitoso programa de rastreo implantando en la Ciudad Avancina.

Conjuntamente, otras agencias gubernamentales han tenido que tomar decisiones que han provocado diversas reacciones. Por ejemplo, el Departamento de Educación de Puerto Rico (DEPR) terminó el año académico y promoverá a todos los alumnos, indistintamente del promedio acumulado al momento. Para el próximo semestre, excepto para aquellos que pasarán al nivel universitario, se aplicarán los lineamientos necesarios para subsanar los rezagos con los que puedan llegar los estudiantes a un grado o nivel mayor de estudios.

Parrocoop 2019

Otra controversia que ha rodeado al DEPR es la relacionada con la preparación de alimentos para brindarlo a menores de 18 años. Múltiples sectores han insistido en torno a la pobreza y el hambre que experimentan muchos menores en Puerto Rico. Recientemente, el Gobierno y los municipios de Puerto Rico han establecido acuerdos de colaboración al respecto, luego de una demanda incoada por varias organizaciones sin fines de lucro.

A más de lo anterior, los departamentos de la Familia, Hacienda y el Trabajo han estado bajo la mirada y escrutinio del pueblo, especialmente por la alegada lentitud en los procesos para atender las necesidades de las personas que han quedado sin trabajo e ingresos en medio de la emergencia. De los tres, ha sido el Departamento de Hacienda el que más agilidad ha mostrado, aunque no implica que su máximo representante, el señor Francisco Parés, no haya tenido que enfrentar miles de puertorriqueños que le responsabilizan hasta de circunstancias que evidentemente no están bajo su control.

Por otro lado, a nivel federal se han aprobado billones de dólares para Puerto Rico. A juicio de muchas personas en necesidad, el proceso ha sido lento en el desembolso, lo que ha exacerbado las tensiones. Conjuntamente, tras la formación de un segundo grupo especial de economistas, en unión al Medical Task Force han asesorado a la gobernadora, Wanda Vázquez Garced para que se dé la apertura paulatina del comercio del país. Se han establecido guías al respecto, pero por lo que se estila en diversos medios de comunicación, falta mucho por hacer.

No obstante, la responsabilidad es de todos, no solo gubernamental. Cada individuo también debe asumir con conciencia el resultado de sus actos, especialmente aquellas conductas que puedan ser de riesgo a la vida. Ante esta leve flexibilización, si se multiplica de manera exponencial el número de contagios, se podría dar al traste con lo alcanzado al presente y pudiera implicar más días de encierro. La fe es que no ocurra de este modo.

Como si fuera poco, luego de la secuela de temblores de diciembre de 2019 y enero de 2020, todo estaba un poco más calmado en cuanto a ese fenómeno de la naturaleza. Pero, el 2 mayo volvió a temblar. El municipio más afectado fue Ponce. En la mente colectiva, se combinó el terror de estar fuera de los hogares, como consecuencia de los temblores, cuando la pandemia exige encierro.

En fin, se acerca la época veraniega y muchos sueñan con disfrutar a plenitud este momento, sin los temores que la posibilidad de contagio con el COVID-19 ha provocado en todos. Puerto Rico es una nación resiliente, la esperanza de un mejor futuro se ve al final del túnel. ¿Lo puedes creer? Creo que la vida les ha demostrado a los puertorriqueños su capacidad para sobreponerse a toda adversidad. Una vez más habrá que remontar a las alturas para cantar el himno de la victoria.

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El Dr. Víctor Maldonado Santiago es Catedrático Asociado de Español de la UIPRP y Coordinador Académico del CICE de la UIPRP.