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Colaboración de la profesora Carmen J. Fernández Espada

Los deportes, al igual que las artes, en cualquiera de sus manifestaciones, resultan ser elementos unificadores de un pueblo.

JLo Super Bowl 2020

Prof. Carmen J EspadaOPINIÓN - Desde que comenzó el día 02-02-2020, la inusual fecha, leída de igual manera de derecha a izquierda como de izquierda derecha, parecía augurar lo que sería un día especial que quedaría marcado en los anales de la historia. Mientras en el pueblo de Coamo se celebraba, temprano en la mañana, el famosísimo Medio Maratón San Blas, el mundo entero se preparaba para disfrutar uno de los eventos de mayor envergadura a nivel mundial, el Súper Bowl. Muchos fanáticos del deporte disfrutarían del tan esperado partido final del campeonato de la National Football League (NFL). Otros, como yo, esperábamos con ansías ver el espectáculo del medio tiempo. Despertaba mucha curiosidad, sobre todo, la participación del primer trapero puertorriqueño en presentarse en tal evento, Bad Bunny. Además, claro está, miles deseaban ver en todo su esplendor a la colombiana del Waka Waka y a la curvilínea diva del Bronx de descendencia boricua, nuestra JLo.

Iniciado el evento con bombos y platillos, impactó la magistral interpretación del himno de los Estados Unidos por parte de Demi Lovato, pero lo que sin lugar a dudas dejó absortos a todos fue la soberbia función del medio tiempo. Durante 14 minutos el mundo pareció paralizarse y todos los que veían el espectáculo quedaron inmersos en el fragor del show. Al ritmo de la música de la canción “She Wolf”, acompañada por experimentados bailarines, ataviados de rojo carmesí y recibidos por las candentes llamas de los fuegos artificiales, apareció la colombiana Shakira y el despliegue de talento comenzó. Erizaba la piel el magistral juego de luces, los cadenciosos movimientos, el fuego, la energía, el vigor. Apareció el conejo malo que amado u odiado, criticado o aplaudido, sigue siendo nuestro y estaba allí. En un evento visto por el mundo entero; entonces esa sangre y ese orgullo boricua que corre por nuestras venas nos iban inflando el pecho. Eventualmente, apareció como bajada del Olimpo, la diva, JLo. Al ritmo de “Jenny from the block” hizo despliegue de su talento musical y sus incólumes dotes de bailarina. Su potencia y dinamismo siempre cautivantes nos mantenían sin parpadear. De repente, al finalizar la canción “On the Floor” y al inicio del tema “Let’s Get Loud”, interpretado por su hija Emme, reapareció Jennifer López con un nuevo elemento, ataviada con un impactante abrigo que dejaba ver la bandera de Estados Unidos, pero repentinamente, extendió sus brazos y lució ante el mundo, la monoestrellada y una vez más, nuestro país tuvo presencia ante el mundo. Y fue ahí cuando el corazón de todo puertorriqueño dentro o fuera de Puerto Rico, sintió su corazón explotar de emoción, orgullo y admiración.

Luego de varias semanas de ansiedad, temor y angustia, este espectáculo encabezado por Shakira y JLo nos hizo olvidarnos de los temblores. Dejamos a un lado esos sentimientos agobiantes que veníamos experimentando desde el 7 de enero de 2020, luego del sismo de 6.4 de magnitud. Por primera vez, desde esa fecha las redes sociales cambiaron por completo su temática y sólo se hablaba del orgullo de ser boricua, latino, hispano. Los elogios ante tan magistrales interpretaciones no se hicieron esperar, además de los memes que en este caso resultaron positivos y motivantes por admirar a dos mujeres de 43 y 50 años con figuras y movimientos envidiables.

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Los deportes, al igual que las artes, en cualquiera de sus manifestaciones, resultan ser elementos unificadores de un pueblo. Siempre que Puerto Rico se ha destacado en el deporte, la música, el campo de la belleza, entre otros, olvidamos ideologías, diferencias, pesares y nos unimos como pueblo a apoyar a los nuestros y a celebrar sus triunfos. Esa unión debe prevalecer siempre y ante todo. Una sola bandera, una sola estrella, un solo pueblo. Unidos somos más grandes, mucho más fuertes y unidos hemos de seguir saliendo hacia adelante, a pesar de toda adversidad.

Este Súper Bowl del 02-02-2020 nos hizo sentir lo que somos. Nos recordó que la sangre que corre por nuestras venas, hayamos o no nacido en suelo boricua, se nota donde quiera porque entre otras cosas, ese ritmo, cadencia, vigor, energía, entusiasmo y talento son únicos. Mientras nuestra bandera ondeaba en el escenario del Supertazón, sostenida por las manos de varios niños vestidos de blanco, sentí orgullo, emoción, esperanza y paz. Recordé al poeta Juan Antonio Corretjer y a mi mente vinieron los versos finales de uno de sus más hermosos poemas, “Boricua en la luna”. Acompañados por la música de Fiel a la Vega en mi mente canté y luego tarareé los versos del poeta, “y así le grito al villano: yo sería borincano aunque naciera en la luna”.