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Historias de Villalba

Category: Historias de Villalba

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio
En memoria de Rubén “Rube” Meléndez.

Rubén Meléndez fue un tipo sereno, reservado y muy humilde que nadie creía que vivía en la Barriada Nueva.

Ruben Melendez Atleta

Juan Bertin Negron OcasioHISTORIAS DE VILLALBA - ¡Quién no recuerda aquellos juegos infantiles! Eran tantos que nos pasábamos horas sin comer ni bañarnos hasta que llegaba papi o mami. Cada cual tenía su distinguida técnica de disciplina. Al final, sin embargo, eran padres que quisieron lo mejor para nosotros. Pero, caramba, aquellos azotes dolían.

No nos era suficiente juguetear y correr en el patio de las escuelas. ¡Y qué fascinante recordar aquellas maestras que brincaron Cuica o jugaron Peregrina junto a nosotros! ¿Te acuerdas?

De la escuela salíamos para la casa a tirar los libros, el uniforme y los zapatos, y salir como pillos en película a jugar con nuestros amigos(as), a volar chiringas o capuchinos, la E, Marro...En otra ocasión recordaremos mejor en “Los juegos infantiles de los villalbeños”.

La realidad es que en ese mundo de piruetas y movimientos muchos amigos o sobresalían. Hubo quien los observó, definitivamente un padre, un vecino o un buen maestro, y los ayudó a dominar aquellas leyes básicas del atletismo o algún deporte.

Según nos cuenta el Profesor Doel López Velázquez, la práctica de deportes comenzó en Puerto Rico hace más de un siglo (1915) págs., 409-410; y que las grandes diversiones eran los ‘juegos tradicionales’ en los patios de las escuelas. El gran eje motivador en esas instituciones sin duda era un maestro o una maestra. Aquella palabra laureada de cariño al ganar o al perder nos llenaba de honor. Nadie se sentía perdedor. Así comenzaba la verdadera competencia digna frente a rivales quienes eran realmente amigos o amigas. ¿Quién olvida los famosos “Field Days”?

Innumerables atletas de este pueblo salieron a traernos gloria en diferentes épocas y categorías. Aún dentro de las adversidades salen muchachos como Oscar Collazo. Es triste la escasa ayuda brindada a jóvenes para desarrollar sus habilidades. Todos los jóvenes de 16 años o menos deberían recibir gratis del municipio todo equipo necesario y facilidades propicias.

Punto y aparte. Quisiera mencionarlos a todos, pero este espacio nos traiciona. Acéptenlo por seguro que en béisbol sobresalieron Jerry Torres, Paquito Burgos, quienes firmaron profesional con los Leones de Ponce, Félix Báez (Santurce) y Milton Ralat (Aguadilla). Una historia peculiar la de Luis Guillermo Marrero Torres quien se pasaba practicando con “bolas de trapo” firmó profesional (Mayagüez). Después se hizo abogado. Jugaron profesional fuera de PR Luis “Güiso” Rodríguez (Houston) y Carlos de Jesús (Filadelfia), pág. 415.

Es ahí donde está la motivación para los jóvenes, claro está, debe ser justa la ayuda del gobierno. Toca a estos servidores públicos proveer las facilidades, equipo y financiar hasta donde sea posible los gastos económicos. Los trofeos son bonitos, pero más bonitos son los $200 para un guante o unas zapatillas. Más gasta el gobierno recursos económicos en cosas inservibles.

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La carrera que nunca se dio en Villalba, igual que la pelea entre Muhammad Alí y Teófilo Stevenson Lawrence, Campeón Olímpico cubano, fue entre Justo Mercado y Adalberto Laboy por la década del ’30. Todavía hay quien recuerda la desilusión. Dice López Velázquez en su libro, Historia de Villalba, que fueron los primeros velocistas nuestros, y hace también mención de Ico Rivera...

¡En la década del ’60 comenzó lo bueno! Nos botamos. Se organizó las Justas Triangulares: Villalba, Juana Diaz y Coamo, y los “Relays” en San Germán. Integraron el equipo de Villalba los velocistas: Jaime Laboy, Filiberto García, Richard Gratacos, Jose “Peje” García, Sarito Torres, D. Torres, Monchito Negrón y Luis “Güi” Dávila; en semi-fondo Otoniel Meléndez y Güi Dávila; disco y pesa Luis Guzmán y McDonald Rentas; salto alto José Víctor Gratacos; jabalina Tito Marrero; salto a lo largo Samuel Cruz, capitaneados por los profesores Víctor Tricoche y Meleto Ortiz.

En 1968 Villalba establece un record nacional aportándole al Equipo Olímpico de Puerto Rico cuatro atletas de siete que llevó: Sammy Cruz, Carlos Báez, Guillermo González y Chiqui Marrero.

Rubén Meléndez fue un tipo sereno, reservado y muy humilde que nadie creía que vivía en la Barriada Nueva. Imagínense, la Barriada de los Perros, le llaman. Dicen que por la cantidad de canes que había, otros mencionan porque éramos revoltosos, y hubo quienes nos pusieron el motete que éramos unos...podrán imaginarse.

¡Aquella gente que vivía allí, sin embargo, qué mucha falta nos hace!

Rube, como le llamábamos en la Barriada, sobrepasó a muchos en carreras de fondo. El triunfo mayor de Rube fue sobresalir como atleta sin jamás darse por vencido. Inclusive dentro de las limitaciones económicas. Las palabras mencionadas arriba caen como anillo al dedo porque hubo quienes hicieron lo imposible por llegar a donde él llegó, y fue imposible.

Porque la clave era que había que tener algo más que el intento de sobresalir entre los atletas superiores: motivación, sacrificio y valentía. A esa particularidad se aferró Rube. Cuando se escribe la historia de los atletas villalbeños es obligación moral incluir a Rubén “Rube” Meléndez. Los dos libros escritos de la historia de Villalba lo decretan como un hecho. Quedándome corto, en esas pocas palabras, no sabría cómo mejor describir, al amigo que se nos fue tan temprano, dejándonos como legado el esmero de superación.

Enviamos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares.

Que en Paz Descanses, Amigo: Rube.

Fuente: Historia de Villalba, Doel López Velázquez