Policía
Category: Vida Social

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

Los escritores jóvenes deben saberlo: escribir es dedicación, lectura y renuncia.

Bertin Escritor

La particularidad de escribir es que es difícil si no se le tiene aprecio a la solemnidad, a la voluntad grata, al placer de hacerlo. Yo hubiera preferido leer mis relatos y que otra persona fuese quien los haya escrito, pero no existe mayor placer que ver nacer hijos del alma, de las vivencias, de los recuerdos. No existe mayor gratitud que darle seguimiento a las memorias.

No sabré realmente cuántas veces he mencionado que siempre desde niño ambicioné ser alguien, astronauta o doctor, pero nunca se me ocurrió, durante mi desarrollo, que un día estuviera contando anécdotas que otros, al igual que yo, vivieron similares experiencias, o por lo menos algo cercano. Así es la naturaleza humana. Hay algo mágico que nos ata como eslabones de una cadena.

Las alegrías, los sufrimientos, los sacrificios y recordar momentos gratos son iguales para cada uno de nosotros en diferentes dimensiones. ¿A quién no le gusta leer algo que nos recuerde el pasado?

Un relato no es nada más que narrar algo interesante, o algo que interese a otras personas, sin duda tiene que interesarle al que escribe. No es un artículo, no es una poesía ni una novela; es un escrito adonde el espacio y el tiempo se reducen. Pero antes de desarrollar ese interés ajeno debe coexistir un buen motivo para manifestarlo de forma peculiar, y ahí es adonde nace la dificultad. No obstante, como escribió el gran poeta Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” En alguna parte también leí, no recuerdo donde, “una larga caminata comienza con un paso.” O sea, escribir muchas veces lleva al escritor a lugares desconocidos de la imaginación. Y hay que comenzar por alguna parte.

Es por tales motivos, que las circunstancias mueven al escritor y el escritor sus circunstancias. No hay otra forma de escribir, sino se comienza nunca se termina.

Home PVC Design

Así se escribe, escribiendo constantemente, amaneciendo con la luz mañanera.

Y si alguien se preguntara, qué es escribir.

“Escribir es soñar, luego despertar y darte cuenta que estuviste en un lugar desconocido adonde siempre quieres volver. Mas no todos los lugares son iguales, y sigues buscando el lugar perfecto donde quedarte que jamás encuentras.” Todo lo que escribo es un secreto que nadie sabe hasta que lo lee.

Pero no es nada fácil, escribir es también una renuncia. Se aleja el que se dedica a escribir de la vida habitual. Es como hibernar. Esconderte hasta que pase el invierno. Se vuelve uno en momentos antisocial. Invaden al pensamiento momentos turbulentos, de confusión, incertidumbres y dudas, y de inercia. Esos son los momentos de descanso que pide la mente. Para poder escribir hay que leer y leer todo y de todo. Hasta los anuncios. Ninguna lectura es vana. De toda buena lectura se aprende algo bueno.

Sólo puedo decir de estas aventuras de escribir que se aprende a escribir entendiendo cómo escribir bien. Y es un proceso interminable, son muchas horas de prácticas y de lecturas. Es leer y entender las técnicas literarias que aplica el escritor para hacer amena la lectura. Es un proceso que toma años, unos alcanzan hacerlo más pronto que otros. Los escritores jóvenes deben saberlo: escribir es dedicación, lectura y renuncia. Yo cada día que leo aprendo siempre algo, o por lo menos lo intento. Y no sólo leo, en su gran mayoría investigo si los personajes son reales o si las circunstancias son ciertas. Aún me falta mucho por aprender.

El escritor tiene que leer para aprender, y para aprender tiene que investigar. Sean el uso de técnicas literarias, eventos, fechas, o personajes.

En mis libros de relatos de Villalba, admito, hice un intento de pisar esa línea fantástica a donde se establece lo real y lo imaginario. Hay unos que dediqué tiempo en crear una impresión trágica por medio de algo cómico, y viceversa. Hice el intento de quedarme en aquel tiempo para que el que leyera alguna anécdota, algún personaje, algún lugar llegase allí y permaneciera conmigo, y consolara mi desdén o apreciara mis ocurrencias, y entendiera que en este pueblo hermoso, heroico y maravilloso tuvimos una época apasionante y primorosa; y que tiene muchos tesoros ocultos.

Que por algún motivo, queramos o no, estamos ligados a la misma estirpe.

Es así por qué yo escribo.