Policía
Category: Vida Social

Colaboración del Dr. Víctor Maldonado Santiago

Me explicó que había tenido que dormir en un almacén de gomas y cómo en las noches sentía las ratas en el techo...

Gil all Style

Dr Victor MaldonadoConocí a Gilberto Joel Aponte Estremera hacia el año 2011. Para ese año, yo no estaba calvo. Solía visitar una barbería en el barrio Guayabal al menos dos (2) veces por semana. Tenía un barbero fijo. Sin embargo, puesto que era muy conocido, cada vez que le visitaba, tenía que esperar mucho tiempo. Por esa razón, un día le dije que me recortaría con otro de sus empleados. Así fue como llegué a la silla de Gil.

Era muy celoso con mi apariencia. Pero, le di la oportunidad al nuevo barbero recién graduado. Tal vez por nerviosismo o simplemente un error humano, el peine de la máquina se salió y me dejó un “tostón”. Tuvo casi que raparme la cabeza, mientras se disculpaba mil veces conmigo y soportaba las burlas de su jefe y compañeros por semejante comienzo. A pesar de todo, solo sentí compasión y días más tarde volví a sentarme en su silla. Esta vez todo salió bien.

Mientras tanto, comenzamos a conversar. Él me dijo que era de Villalba y me conocía porque había estudiado en la escuela superior Lysander Borrero Terry, en la cual fui maestro hasta el 2013. Poco a poco se sintió en confianza y, la tercera ocasión que me recortó, me contó que llevaba un tiempo en la calle, por diversas situaciones bastante complicadas de explicar. Como fuimos afianzando la amistad, un día le pedí que me recortará en la casa de mis padres. Allí me dio más detalles de su experiencia como desamparado. Me explicó que había tenido que dormir en un almacén de gomas y cómo en las noches sentía las ratas en el techo del lugar o muy cerca. Ese día mientras me recortaba, sentí que sonaba su estómago por causa del hambre. Me dio tanta tristeza que le pedí que detuviera el recorte en lo que iba un momento a decirle algo a mi madre. Le dije a mami que ese joven no había comido, que le preparara algo para saciar su hambre y así fue.

Frente aquel panorama, conversé con mis padres y acogimos a Gil en nuestro hogar por un periodo de aproximadamente dos (2) meses, cuando apenas sabíamos quién era. Hubo gente que conocía de las situaciones de éste y me insinuaron que no le ayudara, que evitara problemas porque él se había ganado ese destino. Entiendo que movido por mis valores cristianos, no atendí esas voces y continué el proceso de ayuda a este joven. Entonces, pedí ayuda a varias personas como las profesoras Tamara Rivera Martínez, Mirna Ortiz y Abigail Nogueras Colón, entre otros ángeles que Dios colocó en la vida de Gilberto para bendecirle con artículos de cocina, muebles, utensilios y más. Dialogué con unos familiares de Gil para que le permitieran vivir en una casa que tenían abandonada. Empeñé mi palabra que este cuidaría ese espacio mientras allí viviera. A ese lugar se mudó, sin luz ni agua. Estuvo bajo ese techo por seis (6) meses.

Mirandas Bakery

Mientras tanto, pasaron eventos importantes como su graduación del grado de Barbería de John Dewey College, hoy Dewey University en el Centro de Convenciones de Puerto Rico. En aquella ocasión, la doctora Abigaíl Noguera Colón y yo le acompañamos. Recuerdo que el orador principal fue David Bernier Rivera, quien para ese tiempo ya había ostentado, entre otros, el cargo de Secretario de Recreación y Deportes bajo la administración de Aníbal Acevedo Vilá. Su discurso fue altamente inspirador. Una anécdota consignada trató sobre un juego al que asistió en carácter oficial. Ese día, por una gotera que cayó en un área de la cancha, el juego se detuvo por unos minutos. Un ciudadano que allí estaba fue a increparle porque no era aceptable que los techos de las canchas estuvieran en ese estado. Él le brindó su respuesta y continuó atento al juego. Observó que la otra persona seguía disgustada y estuvo la mayor parte del juego con ademanes y comentarios. Terminó el partido y la persona mantenía su pelea, casi soliloquio, por lo que Bernier entendió que el hombre no disfrutó. Entonces, la invitación a todos graduandos y público general era que comprendiéramos que en la vida siempre habrá problemas, situaciones que resolver; empero, no debemos desenfocarnos del “juego vital”, no podemos dejar de disfrutarlo, menos por situaciones triviales.

Gilberto se tomó en serio estas palabras. Alcanzó su licencia de barbero y esto le permitió que pudiera convertirse en profesor de instituciones de carreras cortas o certificados como Emma’s Beauty Academy y el Instituto de Banca (hoy IBC Institute). Trabajó con más fuerza y entusiasmo. Consiguió mejores condiciones de vida y pudo alquilar un pequeño cuarto-estudio. Siguió su esfuerzo, ahorró y dejó de trabajar para otros. Alquiló un local para montar su propio negocio, el que comenzó a administrar. Su sello de calidad se esparció, con el surgimiento de “Gill all Style, los expertos en tu belleza”. Aumentaron los clientes y con ello su poder adquisitivo para conseguir un mejor espacio para vivir y un automóvil lujoso.

No obstante, el progreso no dejó de venir acompañado de obstáculos y pruebas. Intentó alcanzar un grado en Justicia Criminal de la Inter Ponce (donde fui su profesor de GESP 1101), pero diversas circunstancias no le permitieron culminar ese sueño que algún día espera retomar. Como él mismo confesó recientemente en una entrevista televisiva para Telemundo de Puerto Rico, hubo complicaciones que hasta a la cárcel le llevaron. En ese tiempo, Gil conoció sobre la palabra de Dios y se acercó al cristianismo. Él testifica que en sus periodos de encierro, el amor y la gracia del Altísimo se manifestaron en incontables ocasiones para bendecirle de manera milagrosa. Estas experiencias le hicieron madurar en su carácter y le dirigieron hacia la búsqueda de mejores derroteros.

Para mí, Gil es orgullo de Villalba. Su historia debe contarse; pues, en efecto, representa un digno testimonio de superación.

Justamente, a finales de 2019, cansado de tener que pagar rentas por el alquiler de locales de otros, emprendió lo que había sido por mucho tiempo un sueño: “su propia barbería”. Compró un autobús y contrató los servicios de diversas personas, quienes le ayudarían a materializar su concepto novedoso nunca antes visto en Villalba. El proceso se extendió hasta inicios del año 2020. Con los escollos de los temblores de inicios de año, su gestión se vio atrasada, mas no se rindió. Mantuvo su fe y esfuerzo imparable. Logró la colaboración necesaria del Municipio de Villalba para obtener los permisos de operación, a través del alcalde, el licenciado Luis Javier Hernández Ortiz.

De esta manera, el jueves, 6 de febrero de 2020, en la Plaza de Festivales de Villalba, con la presencia del profesor Carlos A. Marrero Marrero como maestro de ceremonia, el alcalde, sus familiares y amigos, Gilberto Joel inauguró su barbería rodante, Gill all Style. Allí fuimos testigos de la apertura de un lugar singular, nacido en la mente de un hijo villalbeño que no se dio por vencido. Creyó que podía alcanzar su meta y lo hizo. Su hazaña debe servir de modelo para muchos, especialmente para los jóvenes y aquellos que han vivido en circunstancias semejantes. Es la evidencia factual de que se pueden lograr los sueños, siempre que los deseos de obtenerlos se traduzcan en acción.

Con su gesta, Aponte Estremera nos ha vuelto a recordar que no importan las veces que nos caigamos, sino cuántas nos levantemos y la actitud que asumamos frente a estas vivencias. También, nos ha enseñado que muchos podrán decirnos que no podemos llegar lejos, pero solo Dios pone la última palabra. Para mí, Gil es orgullo de Villalba. Su historia debe contarse; pues, en efecto, representa un digno testimonio de superación. ¡Adelante, siempre! ¡Bendiciones!