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Category: Vida Social

La resiliencia es la capacidad de enfrentar y superar adversidades de manera positiva.

Resiliencia

Colaboración de la profesora Carmen J. Fernández Espada

Prof. Carmen J EspadaEn los últimos años se ha hablado mucho de resiliencia. El término proviene del campo de la física, la que lo define como “la capacidad que tienen algunos metales para doblarse y luego volver a su posición original cuando se les deja de presionar”. Eventualmente, en la década del 70 el concepto fue adoptado en el campo de las ciencias sociales. Tras ser aplicado a este nuevo campo y luego de años de investigaciones, fue adoptado en el área de la psicología. La Real Academia Española de la Lengua define resiliencia como “la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límites y poder sobreponerse a ellas”.

Esta definición vino a mi mente hace unos días cuando viajé a los Estados Unidos. Tan pronto llegué a la ciudad de Orlando, pedí que me llevaran a uno de mis restaurantes favoritos para degustar una peculiar y exquisita pizza de coliflor que es la especialidad del lugar. Tan pronto nos sentamos a la mesa, el mesero, al que no alcancé a ver dada mi ubicación, trajo las bebidas. En cuestión de segundos, sentí desde la cabeza hasta los pies un baño gélido de refresco de dieta con intervalos de trozos de hielo. No había dormido en toda la noche, la temperatura rondaba los 40 grados, estaba hambrienta y no vi la cascada venir. Del susto y del impactante baño frío, pegué un grito ensordecedor que provocó las miradas de todos y la vergüenza de mis acompañantes. De inmediato utilicé todas las servilletas a mi alcance para, visiblemente encorajinada, secarme. Luego corrí al baño para tratar de mitigar, con la secadora de manos, el daño causado. Para mi sorpresa no había. Me quité el abrigo que era lo más empapado que estaba y regresé a la mesa. En ese momento, ya hasta la gerente del lugar había venido a disculparse con mi familia, pero la embebida era yo. El mesero súper avergonzado no hacía más que disculparse y preguntarme si necesitaba algo. Mi hermano, aún en trance por la vergüenza me dijo: “vámonos”. Yo, aún furiosa y en mi inglés con acento sólo le dije al mesero: “Could you be more careful?”. Luego le dije a mi hermano, “nos quedamos, tenemos hambre y este incidente no puede dañarnos el día”.

Yo continuaba ensopada y también molesta, pero ya el incidente había ocurrido. Fue un accidente que puede ocurrirle a cualquiera. Tenía dos opciones; hacer un escándalo e irme de allí histérica, sometiendo a todos a agravar el mal rato y tener que buscar otro lugar para comer o quedarme, o tratar de superar el chapuzón y disfrutar la rica pizza. Opté por lo segundo.

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Diariamente se nos presentan en la vida situaciones adversas y obviamente mucho más importantes e impactantes que el recibir un baño frío de refresco. Si paulatinamente, en las situaciones más simples, reaccionamos favorablemente, estaremos preparándonos para cuando debamos enfrentarnos a eventos más difíciles o traumáticos. La pérdida de algún familiar, el diagnóstico de una enfermedad temida, una ruptura amorosa, la pérdida de un empleo, entre muchas otras situaciones más pueden, en cualquier momento, impactar nuestras vidas. Ser resiliente implica comportarnos como ese metal que al fuego se dobla, mas no se parte. Todas las experiencias, aún las negativas deben ser vistas como aprendizaje, enriquecimiento y/o fortalecimiento. Siendo resilientes podemos descubrir capacidades, talentos y habilidades que muchas veces tenemos en nuestro interior y ni siquiera sabemos que poseemos.

Para ser resilientes tenemos que mantener la fe, reírnos de nuestros propios tropiezos, ser positivos, fluir, vivir plenamente un día a la vez, enfocarnos en el momento presente y sobre todo, entre otras cosas, controlar nuestras emociones y reacciones ante situaciones que no podemos controlar.

Yo elegí quedarme en el restaurante. Al finalizar la velada llegó la gerente y nos dijo que la cuenta corría por la casa, se disculpó una vez más y no conforme con eso nos obsequió una tarjeta del lugar valorada en $50.00. Entiendo que mi actitud ante una situación que me molestó muchísimo, marcó la diferencia ante todo lo que transcurrió después. Al cabo de un rato y aún pasadas unas semanas no paramos de reírnos cuando recordamos el incidente. No estaba en mis manos, ni aún en las del mesero controlar el pequeño accidente, pero sí estuvo en mis manos, controlar mis emociones y mi reacción. Ni en las situaciones más simples, mucho menos en las más complejas es fácil ser resilientes, pero en nuestras manos está el poder serlo para garantizar nuestra salud emocional y tratar de ser felices.