Policía

Opinión

Category: Opinión

Por Dr. Víctor Maldonado Santiago

Hay que evitar a toda costa que se repitan las palabras que antes de morir dirigió a sus hijas una de las víctimas del COVID-19: “el amor nos mató”.

Angel Crying Grave

Dr Victor MaldonadoEntre muchas otras, hay dos enseñanzas que se desprenden de los relatos sobre la conversión en estatua de sal de la esposa de Lot, según la Biblia, y el mito de “Orfeo y Eurídice” de la Metamorfosis de Ovidio. Por un lado, cuando se esté por salir de algún lugar o tiempo de destrucción, no conviene mirar atrás. Por el otro, la impaciencia suele ser la causa de grandes desgracias.

Hay quien expresa que justo antes del amanecer es el momento más oscuro de la noche. Si se extrapolan los saberes de los primeros dos textos aludidos, en conjunción con la premisa que inicia este párrafo, para aplicarlos a nuestra realidad nacional y mundial frente a la pandemia del COVID-19, muchas podrían ser las coincidencias.

A un año de la aparición del coronavirus, con los primeros casos entre el 12-29 de diciembre de 2019, informados por Wuhan, provincia de Hubei en China, a la Organización Mundial de la Salud el 31 de diciembre de 2019, el pasado 15 de diciembre de 2020 llegó a Puerto Rico la vacuna de Pfizer contra este virus mortal. Un rayo de esperanza iluminó al país cuando Yahaira Alicea, técnica respiratoria, fue la primera puertorriqueña en ser vacunada, específicamente en el hospital Ashford en San Juan. Se ha comenzado a circular un plan de vacunación por fases, con atención en grupos y subgrupos, así como el tipo de organización que representan. Así, los trabajadores de la salud, empleados y residentes en hogares de cuido prolongado aparecen como parte de la Fase 1 A; los empleados de primera respuesta de seguridad al igual que los relacionados con infraestructura crítica en la Fase 1 B, por ejemplificar algunos.

Centro Ahorros

Empero, este proceso tomará su tiempo. Podrían pasar más de seis meses en lo que se logra vacunar a la mayor parte de la población. Esto supone un poco más de paciencia, en un tiempo de festividades navideñas. Muchos se sienten desesperados, deprimidos y cansados del encierro. Esto podría moverles a quebrantar las medidas que se han adoptados hasta el momento, ya sea por desafío, descuido, indiferencia, entre múltiples razones.

Sin embargo, como bien han expresado las doctoras Fabiola Cruz López, epidemióloga, y Elimarys Pérez Colón, Jefa de Medicina del Hospital General de Tampa, ambas villalbeñas, “estos no son tiempos para celebrar juntos (de modo presencial) en familia”. Añaden que los puertorriqueños y latinos somos muy familiares y unidos, pero para que no nos falte nadie por causa del COVID-19 en nuestras próximas celebraciones, en necesario aguantar un poco más. La salida cada vez está más cerca.

Seguir estas recomendaciones difíciles es complicado. Empero, más dificultoso resulta la posibilidad de que un familiar se enferme, lo lleven a un hospital y muera ahogado, solo. La conciencia no lo soportaría. Hay que evitar a toda costa que se repitan las palabras que antes de morir dirigió a sus hijas una de las víctimas del COVID-19: “el amor nos mató”.

La esposa de Lot quedó sin aliento de vida al voltear para mirar las ciudades en destrucción de las cuales salía junto con su familia. Orfeo perdió a su amada justo cuando a la entrada del Averno dejó de escuchar la voz de esta y, por impaciencia, se tornó para mirarla. Entonces, que una reunión a destiempo, sin los cuidados necesarios, no sea la causa de funestos eventos. Que no nos ahoguemos luego de cruzar el río y llegar a la orilla. Que no perdamos a nuestros seres más amados, por incautos e impacientes, justo antes de que amaneciera, simplemente por haber mirado atrás.

-------------------------

El Dr. Víctor Maldonado Santiago es Catedrático Asociado de Español de la UIPRP y Coordinador Académico del CICE de la UIPRP.