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Por: Juan Negrón Ocasio

En dicho caso hay muy poco que hacer aparte de darle una sepultura dignataria.

Presidente Donald Trump

Juan Bertin Negron OcasioSi Trump se muere, qué pasará en noviembre con las elecciones para presidente en Estados Unidos. Una buena parte de la población global se hizo la pregunta, sin considerar más importante la inadvertida muerte de Trump. Por lo tanto, como las elecciones se contemplan bastante importante, pues hay que atacar esa preocupación.

Antes que nada, en los cincuenta estados habrá urnas para diferentes puestos políticos, desde concejales hasta legisladores locales o federales, porque cada estado tiene su propia soberanía independiente de la jurisdicción Federal. Así que las elecciones presidenciales es solamente una parte del escenario político de noviembre en la unión.

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Sin embargo, la situación en esta época se complica porque, aunque hay un buen grupo de políticos republicanos infectados con el Covid-19, Trump es el líder de la nación. Irónicamente, como en las películas del oeste, si muere el jefe indígena, qué hacen los indios. En dicho caso hay muy poco que hacer aparte de darle una sepultura dignataria. Y, una vez el muerto cae en el hoyo, hay que buscarle una solución inmediata a las circunstancias que rodean las elecciones.

De acuerdo a los medios noticieros la condición del presidente es estable y le están inyectando una retahíla de medicamentos. El viernes el presidente publicó que dio positivo al coronavirus. Por la tarde, por prevención, lo montaron en el Air Force One y lo llevaron al Walter Reed National Military Medical Center en Maryland. En el hospital le proveyeron una oficina con todos los equipos necesarios y desde allí publicó por Twitter su condición. Lo dieron de alta y transmitió un mensaje desde la Casa Blanca. Más tarde volvió a ser hospitalizado.

Aunque la Constitución de EE.UU. no indica qué sucede en caso que deserte o muera un candidato a la presidencia cada partido tiene sus propias reglas para elegir un suplente. Lo insólito es que se despacharon papeletas para votar y Trump aparece como candidato por el Partido Republicano. Hay votantes que ya las enviaron.

Trump está en las papeletas y es posible que electores votaron por él. Resulta que no es la primera vez que Trump forma un revolú, así que la Legislatura tendrá que decidir si cada Estado permite a los que ya votaron volver a votar por otro candidato. Para complicar un poco más la situación no todos los Estados anticiparon algo así.

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¿Entonces, tendrán que posponerse las elecciones? Improbable.

Hubo elecciones en 1868 durante la Guerra Civil, en la Primera Guerra Mundial, durante la Depresión en la década del ’30, y en la Segunda Guerra Mundial. En 2001 cuando las Torres Gemelas fueron derrumbadas por actos terroristas. Inclusive, Rudolph Giuliani quería mantenerse en el poder en Nueva York. Le fue imposible por decretos de la Constitución de NY.

Lo que está claro en la Constitución de Estados Unidos es que el Presidente y el Vicepresidente son electos por cuatro años. Después del 20 de enero tienen que abandonar la Casa Blanca, si no son re-electos. Es indiscutible que tiene que haber un candidato electo y tomará el poder el 21 de enero. De no ser así entonces, la Portavoz de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, lo sustituye.

¿Qué sucedería después? Ahí sí que se forma tremenda mogolla en que el Congreso tendrá que intervenir, y posiblemente enmendar la Constitución.

No obstante, todo lo antes mencionado es una especulación si acaso Trump está indispuesto. Dentro del contexto de criterio, y debido a las condiciones sociopolíticas de Estados Unidos actuales, todo muestra que en disposición saludable o no Donald Trump perderá las elecciones en noviembre, y existe la posibilidad que los demócratas tomen el control absoluto del Congreso.

En cuanto a Puerto Rico no habrá ningún cambio de estatus. Lo interesante y esperanzador es que no importa quién sea electo presidente de EE.UU., Joe Biden o cualquier otro, existe la plena seguridad que permitirá que los puertorriqueños por ellos mismos decidan el estatus que quieran.