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Historias de Villalba

Category: Historias de Villalba

Por Juan Bertin Negrón Ocasio

A Eduardo "Hunga" Maldonado

Iba contra la moción del globo terrestre y entendía que debía trotar hacia el lado contrario donde ascendía el sol.

Hunga Maldonado

Juan Bertin Negron OcasioEl sol dormía su siesta cuando él, con la gracia de Dios, se encontraba pisoteando a toda velocidad los caíllos mojados sobre los montes. Llevaba sólo una taza de café prieto que le había preparado su madre y en su pecho la bendición. Tenía la fortuna de una enorme fuerza de voluntad y consagrado con peculiar habilidad nata. Los únicos admiradores crepusculares se movían en busca del sustento en la hierba; animales que lo contemplaban con regocijo. ¡Corría rápido como un tigre! Y, aquel caballo azabache lo vanagloriaba con su relincho cuando el viento le cosquilleaba el cuerpo que dejaba en el camino. Iba contra la moción del globo terrestre y entendía que debía trotar hacia el lado contrario donde ascendía el sol. Correr en contra del este – se decía continuamente. Esta estrategia le permitía aumentar su resistencia, fortaleza y brío.

A poca distancia de la casa estaba la esplendorosa vecindad llena de gente efusiva y encantadora. Apenas cumplidos sus tres años ya había recorrido todo el patio descalzo empapándose las manos con el polvo afectuoso. Su padre corría tras de él abriendo el camino que perfeccionaba al ídolo. Coge la sombra- le decía a carcajadas. Jugueteaba buscando su sombra.

Él nunca pensó que algún día sería uno de los grandes ídolos de su pueblo.
Tímido, de pocas palabras, pero generoso y humilde en todos sus actos. Conservaba en su interior la gloria de ser grande.

¡Hunga! ¡Hunga! ¡Hunga!

Escuchaba en su interior. Sólo él mantiene el secreto de ser grande. Llevaba el reto de aquellos antes que él. Majestades como Carlos “El Caballo” Báez quien ya dominaba a gusto numerosas carreras de distancias largas, y otras glorias y
corredores de pistas del pueblo como Samuel Cruz, Guillermo González, Jorge Marrero; y otros que vendrían después: Mercedes “Tete” Ríos, Adrián Rodríguez López, Héctor Díaz Marrero y Luis Rivera.

La carretera hervía por los rayos de medio día y las cuestas lo retaban a
engrandecerse...

(Continúa en la página 48 del Libro “Leyendas de mi pueblo: Villalba”)

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El autor es un prolífico escritor villalbeño radicado en New Jersey. Entre sus obras está 'Leyendas de mi pueblo', 'Cuando heredamos la locura', 'De una sonrisa a la vida', entre otros, incluyendo decenas de colaboraciones en Villalba Online.