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Category: Opinión

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

“Se puede engañar a algunos
todo el tiempo y a todos algún tiempo,
pero no se puede engañar a todos
todo el tiempo.”
Abraham Lincoln

Donald-Trump

Juan Negron OcasioMentiroso, tramposo, charlatán, predador sexual, absurdo, ignominioso…según las innumerables primeras planas de los periódicos nacionales e internacionales, así lo han catalogado. Sin embargo, de acuerdo a los sociólogos, es un descarrilado social. De acuerdo a los psicólogos un psicopático, y los analistas políticos lo consideran deshonesto. Aparentemente el mundo, acusa, y está en contra del candidato presidencial Donald Trump. Razones habrá dado para que surja toda esta mogolla hacia él. Más del 75% de las mujeres elegibles para votar, el 85% de los afroamericanos, y 87% del voto hispanoamericano están con Hillary Clinton. Noventa y nueve políticos republicanos han publicado que no lo respaldan y muchos no votarán por su candidato1. Independientemente, de todos los desbarajustes que ha creado intenta engañar a los electores y al mundo. Jamás podrá engañar a todo el mundo.

Por tales motivos, no deberían existir dudas que las elecciones presidenciales de Estados Unidos de Norteamérica (EEUU) del próximo 8 de noviembre serán las más controversiales en toda su historia, por encima de las del 2000. Para los que no estaban por estos lares en las elecciones presidenciales del 2000 entre George W. Bush (republicano) y Al Gore (demócrata), EEUU tuvo una trifulca electoral por más de un mes en recuentos de votos y casos legales hasta que por fin la Corte Suprema intervino y resolvió el tirijala del escrutinio que surgió en Florida, declarando a George W. Bush ganador. Iremos más allá de las expectativas, apúntelo, el 9 de noviembre y posiblemente muchos días después, Donald Trump se negará a aceptar su derrota ante Hillary Clinton y la Corte Suprema de EEUU tendrá un caso mucho más complicado como sucedió en el 20002.

Alba-BakeryEn las ediciones en que Ecuador News nos ha permitido el espacio para analizar y reportar nuestras opiniones sobre las elecciones en EEUU, hemos hecho el intento de informar constructivamente los pormenores y los resultados en una campaña que podría resultar un sismo político dentro de la democracia en que vivimos. Habrá chisporroteos, tanto sociales como políticos, desde ahora hasta noviembre, pero la explosión catastrófica de Trump debiera esperarse en cualquier momento. Hemos intentado explicar y alertar acerca de un posible desastre que podría marcar el principio de un fin. Definitivamente, durante el segundo debate presidencial, se sintieron temblores de las predicciones: explosiones volcánicas sociales que han engendrado de los actos y las palabras malignas que impulsa el candidato republicano. Donald Trump representa a un grupúsculo neo-fascista dentro del ala ultraconservadora de EEUU. El sistema democrático tiene sus partes frágiles y Trump ha utilizado todos los medios posibles de irrumpir los esquemas que lo sostienen. Posiblemente no sea un “dictador”, pero sus palabras y sus acciones demuestran que está al borde de serlo (si consigue el poder que contempla). Le dijo en el debate a Hillary Clinton, “De salir electo, ordenaría al Procurador General a que consiga un buen fiscal para que te investigue y te envíe a la cárcel…”. (Esos son gestos de dictadores.) Repulsa. Condena las instituciones del sistema que le ha dado la oportunidad de ser lo que él y su familia son y los beneficios que les provee. Amenaza. Esa desaprobación consistente y la constante negación de sus palabras y de sus actos son sumamente peligrosos para la estabilidad de la democracia. Curiosamente, su familia también justifica todos sus refunfuños, y son sus aliados y funcionarios. Hizo todo lo posible por ocultar, eliminar las fotos de su mujer desnuda3 y las barbaridades que cometen sus hijos matando animales4.

Lógicamente, ningún dictador obtiene el poder para el beneficio de la nación, sino para beneficiarse a sí mismo, a su familia y todos sus aliados. Así está escrito en la historia de los dictadores. Rafael Trujillo, dictador de la República Dominicana (1930-1961) se apoderó de todos los sistemas del gobierno destituyendo, “encarcelando” a todos los que se oponían a sus mandatos. Adolfo Hitler (1934-1945) hizo todo lo posible de “hacer desaparecer fotos y documentos” que comprometían su estatus de líder indiscutible. En 2006, Augusto Pinochet, Chile (1973-1998), tenía pendiente 300 acusaciones, “evadió impuestos al estado” en sus 17 años en el poder y se robó más de 28 millones de dólares, pero se murió antes de ser enjuiciado...

Existe suficiente evidencia que Donald Trump no está apto para ser presidente de los EEUU y es sumamente peligroso. Ha mentido continuamente, defraudado al sistema democrático, y todos los días salen acontecimientos perversos inimaginables de su pasado. No creemos que este elemento esté sano de la chola. Algo anda mal en su azotea.

Donald Trump alega estar en contra del mundo. En realidad el mundo está en contra de él, de sus aliados y de su malévola aspiración.

Referencias:
1. http://thehill.com/blogs/ballot-box/presidential-races/278141-republicans-who-vow-to-never-back-trump
2. www.2000presidentialelection.com
3. http://nypost.com/2016/08/01/melania-trumps-girl-on-girl-photos-from-racy-shoot-revealed/
4. http://inhabitat.com/donald-trumps-sons-under-fire-for-photos-with-dead-leopard-elephant-and-more/
5.https://www.google.com/search?q=comparison+hitler+and+trump&biw=1600&bih=754&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwilzpyGnNvPAhXLKh4KHaeDBTYQ7AkILA#imgrc=D5Pg8yvRfqm7GM%3A