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Al ser cuestionado sobre qué era lo más difícil de padecer una enfermedad mental, el personaje contesta: “que la sociedad te exija comportarte como si no la tuvieras”.

Joker 

Colaboración de la profesora Carmen J. Fernández Espada

Prof. Carmen J EspadaOPINIÓN - Joker, la recién estrenada cinta de Warner Bros., impuso nuevos récords de taquilla cuando en su primer fin de semana de proyección recaudó 93.5 millones de dólares. La película no es la típica historia de acción sobre este archienemigo de Batman, más bien nos presenta el “origen” de dicho personaje.

Mientras veía la película analizaba el sórdido mundo del personaje principal. Su muy deteriorado estado de salud física y mental, enmarcado en una sociedad que parecía ignorar a un ser humano que pedía a gritos “ser visto”. Esto me llevó a cuestionarme lo siguiente, ¿Cuánto contribuye la sociedad a acentuar los problemas mentales de un individuo?, ¿Cuántos individuos con padecimientos mentales, no tratados, han llegado a convertirse en asesinos seriales o en suicidas?, ¿Se ofrecen en Puerto Rico los servicios de salud mental adecuados?

Más allá de la ficcionalidad de la historia podríamos aplicar la misma a la realidad en la que vivimos. El filme pone de manifiesto varios tópicos: los problemas de salud mental, la marginación, la falta de empatía, la presión social, el discrimen y la desigualdad, entre otros. El tema de la salud mental es, sin lugar a dudas, una caja de Pandora que muchas veces, no deseamos destapar. Aterroriza ver los datos de la Administración Mundial de la Salud(ASES) que establecen que Puerto Rico es la tercera jurisdicción de todos los Estados Unidos con mayores problemas de salud mental. Adicional a esto, conocemos que el suicidio es la tercera causa de muerte en nuestro país. Muchas veces se desconoce la causa específica que lleva a la persona a cometer un suicidio, pero sí se ha demostrado que el 90% de esas personas que cometieron tal acto padecían, al momento de su muerte, de algún trastorno mental. Si continuamos analizando cifras y datos relacionados al tema, no bastarían sólo unas páginas y los datos nos consternarían.

Nisandra home

Arthur Fleck, el Guasón, fue un niño maltratado por una madre adoptiva que padecía de trastornos mentales. Este hombre diagnosticado con una enfermedad mental tomaba 7 diferentes pastillas diariamente para “tener controlada” su condición. Era víctima constante de burla por todos en la sociedad, incluyendo a sus propios compañeros de trabajo. Deja de recibir tratamiento médico cuando el gobierno hace recortes en los servicios de asistencia social. Eventualmente es despedido de su empleo por un accidente en su trabajo y el chisme al jefe de un compañero laboral. Al quedar sin empleo no tiene el dinero para comprar sus medicamentos por lo que deja de tomarlos. Todo ello desató un monstruo dentro de él. Un hombre enfermo y hastiado de una vida a la que no le encontraba sentido, llegando incluso a desear su propia muerte para que la misma tuviera más sentido que su propia existencia.

Al ser cuestionado sobre qué era lo más difícil de padecer una enfermedad mental, el personaje contesta: “que la sociedad te exija comportarte como si no la tuvieras”. La sociedad muchas veces es cruel, juzga, exige, ignora, impone. Cada ser humano tiene una historia y detrás de cada rostro, incluso del más risueño, se pueden esconder graves situaciones personales, emocionales, sociales, físicas, entre otras, que desconocemos y que muchas veces, por las razones que sean no nos detenemos a mirar.

El famoso filósofo Jean Jacques Rousseau, acuñó la frase “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”.

Enfermedades como la depresión y la ansiedad son mucho más comunes de lo que creemos y sanar las mismas no es tarea fácil. En ocasiones pensamos que las personas que las padecen no ponen de su parte o que son personas altamente tóxicas o negativas que sólo buscan quejarse y que no se proponen sonreír, pero en realidad este asunto no es tan sencillo. Por otro lado, hay quienes como el payaso, muestran al mundo una gran sonrisa, pero detrás de la misma se encuentra un alma rota.

La salud mental puede verse afectada por muchas razones, incluso, las mismas que afectaron al personaje aquí citado. Lo cierto es que no debemos permitir que nada, ni nadie lacere nuestra salud, sea física o mental, siendo esta segunda, tal vez mucho más difícil de sanar o tratar. El bienestar mental es necesario para el éxito individual y por consiguiente, para la formación de una sociedad estable. La práctica social común del respeto, la empatía, solidaridad y sensibilidad son estrictamente necesarias. No podemos contribuir a la gestación de guasones que paulatinamente se conviertan en un mal social. El famoso filósofo Jean Jacques Rousseau, acuñó la frase “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”. La sociedad juega un papel determinante en la formación del ser humano. Luchemos férreamente para que desde su gestación, dicho ser humano se desarrolle en una sociedad que contribuya sanamente a su desarrollo.

La salud mental debe ser atendida, con respeto y compasión, por la familia, el sistema educativo y el gobierno. No es un tabú. Es una realidad que crece a pasos agigantados y hay que detenerla para juntos construir una sociedad con una estable salud mental.


 La autora es maestra de Español del nivel secundario en la escuela Felipe Zayas, de Coamo. Posee una maestría en Educación y ha ofrecido cursos en la Universidad Católica de Ponce, la Universidad Interamericana y EDP University de Villalba.