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Por Juan Negrón Ocasio

Puerto Rico recibe todos los beneficios que reciben los estados de la unión, y está en peores condiciones socio-económicas.

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(Foto Elements5)

Juan Bertin Negron OcasioLa Constitución de los Estados Unidos es ambigua en cuanto al debido proceso en cómo un territorio se convierte en estado federado. El proceso total es delegado al Congreso. Aunque, difícil lograrlo, territorios como Alaska (1959) y Hawaii (1959) se convirtieron en estados. Habría que analizar los hechos. El proceso no es imposible, es difícil.

Sin embargo, imposible ha sido para la capital de EE.UU., Washington, DC, conseguir su estadidad. En 1993 la Cámara de Representantes rechazó la petición. Los Presidentes Bill Clinton (1993) y Barack Obama (2014) se pronunciaron a favor, sin carambola. En 2016 hubo un referéndum en que 78.48% votó para que el Consejo legislara por la estadidad. Hasta hoy el estatus sigue a ciegas.

¿Cómo es posible que los mismos norteamericanos rechacen que la capital de su propia nación se convierta en estado? Daré la explicación legislativa más adelante.

Los legisladores estadistas en Puerto Rico utilizan su ideología sin asentir realidades históricas. Ofrecen opiniones circunstanciales. En su mayoría el cristal está empañado de falacias.

El discurso de los estadistas es anacrónico. Es de los tiempos del jíbaro que creía lo que le contaban de los americanos. Hace tiempo quedó atrás el avión que tardaba siete horas de San Juan a Nueva York. El avance de tecnología brinda al mundo oportunidades para buscar información rápida y certera. Así que el engaño es difícil de aceptar hoy. Los estadistas usan beneficios fantasiosos para mantener a la población en la ignorancia y en la dependencia.

“Después del huracán María (hasta febrero, 2018) los estadistas han recibido: mil millones para Medicaid, mil millones para restaurar electricidad, y mil millones para proyectos de urbanización & viviendas.” (Puerto Rico Disaster Relief, New York Times)

Es cierto que los estados reciben beneficios. Puerto Rico también. Y todos los estados contribuyen al Tesoro Federal. Además, los estados como Nueva Jersey, California, y Nueva York dan más de lo que reciben. Y estos estados tienen el costo de vida más alto de la nación. Los precios de gasolina, artículos de primera necesidad, contribuciones de compra y venta, y las contribuciones de propiedad son altísimos. Pero como estado: ¿qué ofrece PR al Tesoro Federal?

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Puerto Rico recibe todos los beneficios que reciben los estados de la unión, y está en peores condiciones socio-económicas. Después del huracán María (2017) los estadistas han recibido: $48 mil millones para Medicaid, $20 mil millones para restaurar electricidad, y $90 mil millones para proyectos de urbanización y viviendas. En adición al dinero que FEMA ha enviado. ¿A dónde están los beneficios de ese dinero? En Islas Vírgenes recibieron menos dinero y hace tiempo está 100% recuperada.

La presente crisis fiscal de Puerto Rico debe constituir una lección para los electores. Actualmente hay más de 150,000 viviendas con toldos en los techos. Las carreteras desbaratadas, y puentes sin reparar. La electricidad es inestable, y el agua va y viene a placer. Cierra escuelas principales en los municipios haciéndoles la vida imposible a los padres.

Debido al desbarajuste socio-económico, la politiquería actual, y corrupción en PR; debates adentro del senado norteamericano, es absurdo un referéndum. Hacerlo es el desperdicio de dinero. No se debe confundir al pueblo puertorriqueño con fantasías de campaña. En el 1998, Pedro Roselló, sometió al pueblo a un plebiscito contra la voluntad del Congreso norteamericano. Volvió a repetirlo su hijo Ricky en 2016. Ambos resultados fueron risibles para la Casa Blanca, y un bochorno para los estadistas. Parecen ser un buen negocio, aunque quebrante la moral.

”Aparte de PR representar un desequilibrio de jurisdicción política, representaría un “anti-establecimiento” como estado hispanoamericano.”

La explicación de EE.UU. para admitir un territorio como estado está en el Artículo IV, Sección 3, (Constitución de EEUU) el “Congreso tiene el poder de decidir qué es un estado o un territorio, pero los legisladores tienen que aprobar... combinar estados existentes o formar un estado nuevo...”. El proceso para convertir a Puerto Rico, o cualquier otro territorio, en un estado es complicado para la jurisdicción política norteamericana.

La cultura puertorriqueña es un factor determinante. Cuando Hawaii fue convertido en estado, no tenía una cultura sólida ni un idioma común como PR. El archipiélago tiene 18 islas. Por siglos tuvo la mayor diversidad cultural en el mundo: japoneses, filipinos caucásicos, y numerosos grupos nativos que hablaban cientos de dialectos. Alaska era habitada por nativos Tlingit, Haidas y Tsimshian. En el siglo XVII fue colonizada por numerosos europeos. En 1867 compra el territorio a Rusia. Cuando la convirtieron en estado habitaban 224,000. La mayoría no participó del proceso y los nativos no entendían las consecuencias. Todo el proceso se hizo con el poder de inversionistas norteamericanos.

En cambio, PR tiene 3.5 millones habitantes, y más de 5 millones fuera. Están más informados que hace 65 años. Los estadistas intentan vender la estadidad a base de beneficios irreales. Es un proceso fácil de tergiversar, pero no convincente. Mostrado por 5 referéndums. Ninguno tuvo una opinión global plena. Convertir a Puerto Rico en un estado es complicado. Hay unos factores controvertibles que lo imposibilitan: primero, los norteamericanos tendrían que lidiar con la idiosincrasia cultural, y segundo que tendría siete legisladores en el Congreso. La administración de Trump encuentra polémico los rasgos culturales que han invadido a la nación en medio siglo. Insiste en cerrar la frontera con México con un muro. Aunque quiera justificarlo no es el narcotráfico. La discriminación racial en EE.UU. es monumental.

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Lo jurídico es más complicado. ¿De dónde y cómo crear 7 legisladores boricuas? El Congreso tendría que eliminárselos a otros estados. Un legislador norteamericano electo tendría que ceder su asiento y acordar a una “redistribución de distritos senatoriales en su estado”. ¿Qué legislador o estado lo haría? La situación se complica más porque la mayoría de puertorriqueños son demócratas. Tendría Puerto Rico más legisladores demócratas que republicanos. ¿Usted como republicano, estaría de acuerdo?

Actualmente, EE.UU. batalla con la situación de la inmigración. Aparte de PR representar un desequilibrio de jurisdicción política, representaría un “anti-establecimiento” como estado hispanoamericano. Trump es la carta de representación de esos intereses norteamericanos. La situación de mejicanos es suficiente para entender este planteamiento.

Ante esas circunstancias, el referéndum, ¿Estadidad: Sí o No?, anunciado por Ricky Roselló es una desesperación de su incapacidad para mejorar condiciones deplorables que azotan a la isla. Por suerte, los puertorriqueños se han ido ajustando a las condiciones socio-económicas patéticas. Pero no es insensato desperdiciar fondos del fisco en momentos en que hay municipios con carreteras estropeadas, puentes derrumbados, gente sin techo, y un plan de salud en quiebra. Ante estas circunstancias reales es natural que el PPD y el PIP descarten la desquiciada propuesta.

Sin embargo, dentro de condiciones saludables sería sensato, en su momento, convocar un “referéndum” avalado por el Congreso y el Presidente de USA. Y, para que el Congreso apruebe la estadidad, debe haber 100% de participación. Tiene que sacar más del 85% de todos los votos como se hizo en Hawaii. Como tanto lo halagan los estadistas.