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En nuestra sociedad, se premia al que es atrevido, y se ignora al que es respetuoso de la ley.

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Por años, varios residentes de la urbanización Las Alondras han tenido que soportar la música y los ruidos de autos en la carretera PR149 que no les permite dormir tranquilamente, en especial durante los fines de semana. Desde la administración del entonces alcalde Waldemar Rivera Torres hasta el incumbente actual, Luis Javier Hernández Ortiz, los vecinos han solicitado la intervención de las autoridades para poner fin a este abuso.

Poco o nada han logrado con quejarse. Sus peticiones han caído en oídos sordos. Ni el alcalde ni la Policía han hecho algo al respecto. La PR149 se ha convertido en tierra de nadie durante los fines de semana. Y lo que nadie considera es que el mismo derecho que le asiste a las personas a divertirse, es el mismo derecho que le asiste a aquellos que trabajan y tienen obligaciones, a tener una noche de descanso.

En Puerto Rico existen leyes para establecer los límites de la contaminación por ruidos. Pero así como cientos de leyes que se han aprobado por los gobiernos a través de los años, estas leyes son muertas. No se ejercen. Nadie les hace caso. Como ejemplo, miremos a una de las leyes más recientes, la que limita el uso de los "four-tracks". No se implementan...no sirven...no funcionan, porque los que violan la ley saben que no habrá consecuencias.

En nuestra sociedad, se premia al que es atrevido, y se ignora al que es respetuoso de la ley. Se admira al mal hablado y se burla al que se expresa adecuadamente. Se le da pauta al abusador, mientras se le tiene lástima al sufrido.

Parrocoop

Nadie espere que el problema del ruido en la PR149 se resuelva. Los vecinos continuarán quejándose pero nadie moverá un dedo. Las autoridades seguirán haciéndose de la vista larga. Tal vez aparezca una patrulla de la Policía con las luces encendidas en las próximas noches. Pero nada más. En fin, a nadie le importa. Tienen miedo.

Eso sí. Si algo hacen, será pasarse la papa caliente a ver a quién le corresponde ejercer la ley y poner orden en una "sociedad avancina" desordenada.

El pasado lunes 11 de diciembre, a las 12:53 de la madrugada, María Santiago, residente de la urbanización Las Alondras, escribió en su página de Facebook: "Se me van a caer las ventanas con la vibración de los dichosos carros que se estacionan con la música superalta." A su reclamo se unieron varias otras personas, algunas de la propia urbanización, que tienen que soportar este atropello.

Al menos existe Facebook para que estas personas puedan desahogarse, porque hablar con las autoridades y exigir sus derechos es perder el tiempo.