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Category: Vida Social

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Y cuando la noche cayó, Almustafá caminó hasta la tumba de su madre, y se sentó bajo el cedro que allí crecía. Y he aquí que acudió la sombra de una gran luz sobre el cielo, y el jardín resplandeció como una hermosa joya en el pecho de la tierra.

Y Almustafá exclamó en la soledad de su espíritu: "Gran peso gravita sobre mi alma con su propio fruto maduro. ¿Quién vendrá y tomará de él, y se satisfará? ¿No hay nadie que haya ayunado, y que sea de corazón bondadoso y generoso para venir a romper su ayuno en mis primeros rendimientos al sol y liberarme así del peso de mi propia abundancia?"

"Mi alma está henchida del vino de las edades. ¿No hay ningún sediento que venga a beber en mi alma?"

"Había un hombre parado en el cruce de los caminos, con las manos extendidas hacia los caminantes, y sus manos estaban llenas de joyas. Y llamaba a los caminantes, diciendo: 'Tengan piedad de mí, y tomen algo de mí. ¡En nombre de Dios, tomen algo de mis manos, y consuélenme!'"

"Pero los caminantes sólo se quedaban mirándolo, y nadie tomaba nada de sus manos…

"Y hubiera sido preferible que ese hombre fuera un mendigo -sí, un mendigo de mano temblorosa, que la retirara vacía de su pecho-, antes que extender la mano llena de ricos presentes, para no encontrar a nadie que quisiera recibirlos."

"Y también había un magnánimo príncipe que plantó sus tiendas de seda entre la montaña y el desierto, y ordenó a sus criados que encendieran una hoguera, como señal para el extranjero y el vagabundo, y que luego envió a sus esclavos a observar el camino, para que consiguieran un huésped. Pero los caminos y las sendas del desierto estaban desolados, y no encontraron a huésped alguno."

Y hubiera sido mejor que aquel príncipe fuera un hombre sin tierra y sin destino, que buscara comida y techo. Que fuera un vagabundo sin más posesión que su túnica, su báculo y su escudilla de barro. Porque un hombre de esta guisa, al caer la noche, podría reunirse con sus iguales, y con los poetas sin hogar y sin destino, y podría compartir su mendicidad, y sus recuerdos y sus sueños."

"Y también conozco la historia de la hija del gran rey que despertó y se puso su mejor vestido de seda, y sus perlas, y sus rubíes, y que esparció almizcle en su pelo y humedeció sus dedos con ámbar. Y luego descendió desde su torre hasta su jardín, donde el rocío de la noche la calzó con sandalias de oro."

"Y en el silencio de la noche, la hija del gran rey buscaba el amor en el jardín, pero en todo el vasto reino de su padre no había un solo hombre que la amara."

BA Miranda's-Bakery"Preferible hubiera sido que esa princesa fuera la hija de un labrador, que llevara a pastar sus ovejas a un prado, y que al volver por la tarde a la casa de su padre llevara en sus pies el polvo de los sinuosos caminos y la fragancia de los viñedos en los pliegues de su vestido. Y al llegar la noche, cuando el ángel de la noche estuviera sobre el mundo, esta pastorcilla iría con pasos sigilosos al valle del río, donde la esperaría su amante."

"O sería preferible que esta princesa fuera monja, encerrada en un claustro, quemando su corazón como si fuera incienso, para que su corazón pudiera levantarse con el viento, y consumiera su espíritu, como una vela, para hacer una luz que se alzara hacia la luz mayor, junto con todos los que veneran, y junto con quienes aman y son amados."

"Sí; sería preferible que fuera una mujer de remotas épocas, que permaneciera sentada al sol, recordando a quienes hubieran compartido sus años mozos."

Y la noche se puso más oscura, y Almustafá estaba tan oscuro como la noche, y su espíritu era como una nube preñada de lluvia sin caer. Y el profeta volvió a exclamar:

"Pesada está mi alma con su propio fruto maduro; pesada está mi alma con su fruto. ¡Quién acudirá ahora a comer de ella y saciarse! Mi alma rebosa plena de su vino. ¿Quién se servirá de él y beberá para refrescarse del calor del desierto?
"Quisiera mejor ser un árbol sin flores ni fruto, pues el dolor de la abundancia es más amargo que la esterilidad, y la tristeza del rico del que nadie quiere tomar es mayor que el dolor del mendigo a quien nadie da nada."

"Quisiera ser mejor un pozo seco y en ruinas, y que los hombres arrojaran piedras en mi interior; porque esto sería preferible, y más llevadero que ser una fuente de agua vivificante junto a la cual los hombres pasan, sin detenerse a beber."

"Y sería mejor que fuera yo un junquillo pisoteado, mejor que una lira de cuerdas de plata, en una casa esplendorosa cuyo dueño carece de dedos, y cuyos hijos son sordos."

Tomado de El jardín del profeta, de Khalil Gibrán