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Category: Vida Social

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

La vida es corta, vívela con virtud, a tu forma;
permite que los otros hagan igual.

Iglesia Nstra Senora del Carmen

Foto: Iglesia Católica Nuestra Señora del Carmen de Villalba

Juan Bertin Negron OcasioSentado plácido estaba frente a la Iglesia Católica Nuestra Señora del Carmen en Villalba. Me confesé como nunca antes ese domingo a las 5, el sacerdote se despertó temprano, ya vacío de pecados me sentía igual a un santo después de la misa de las 11. Meditaba, pareciéndome a Moisés en el monte Horeb, sentado en un banco.

De vez en cuando me bajaba de la nube mostrando la cortesía de saludos. En otras nubes algunas jovencitas llegaban, se acuclillaban, y me besaban la mano. Otras el cachete derecho. Estrechaban la mano y de un apretón me felicitaban los caballeros del pueblo. Más le valía.

Empujados por el tiempo, la brisa y el destino desfilaron todos fuera del perímetro del templo. Salían y se alejaban encaminados a paso de tortuga, olorosos a incienso de regocijo, de fe, de compasión.

¡Me sentía tan feliz!

Qué momento tan agradable de inmenso sentimiento de sanación, aaah.

Qué satisfacción tan chulita es la paz interna...ver gente...saludar...verlos caminarse en armonía...

Asunto Novela Bertin

-Bertin, estamos sumamente orgullosos de tus éxitos. Leíste y tu voz sonora retumbaba con el eco de la emoción de las crónicas las paredes del santo hogar. Rieron y lloraron a plenitud los feligreses. Dios te bendice por la donación de...

Oí en una nube expresarse llenó de entusiasmo al párroco Rafi...Se veía tan contento.

Qué lindo es ver gente alborozada.

“Recuerda la fama es efímera, las obras no.”

Qué grande es ver contentura en otros. La vida es corta, vívela a plenitud, a tu forma; no olvides, permite que los otros hagan igual. Presentí escuchar una voz oculta. Intenté seguir el sueño de soñar...de ser famoso... Recuerda la fama es efímera, las obras no. Me sacudió la fantasía otra voz.

Todo me iba tan bien hasta ese momento, sentado sosegado en la espera que los devotos villalbeños siguieran hacia el rumbo de sus faenas. Un día te alabarán, cuidado (gritó la voz serena de la advertencia). Salían por doquier del pensamiento voces extrañas en la meditación hierática del alma. Pero mantuve fe y serenidad.

Hasta que...

Calle Muñoz Rivera, bien arriba, vi que venía endemoniao desde las sínsoras Horacio, ¿lo recuerdan? aquél que quería escribir la historia de su vida.

Venía quemando las zapatillas por el fuego de la carretera. Salía vapor blanco de la brea y él cruzaba dentro la humarada; parecía al hombre lobo huyendo en un bosque. Hendía en grietas las pisadas el betún de Judea que había arreglado MckJones cuando fue alcalde. El asfalto gemía.

Y con mis ojos llorosos de la pena que invade a un escritor, tomé el cartapacio empapado de profundo orgullo de ser villalbeño.

La cara que abrillantaba los rayos de alba no era de gente culta. Traía sabor alimonado el semblante. Nervioso arrodillado sobre el cemento me persigné.

Levanté mis rodillas adoloradas y salí corriendo, imaginé la encrucijada de peligro, y me fui azorao rompiendo al viento.

¡Gracias a Dios me había confesado! La imaginación en ocasiones puede ser traicionera.

Detrás venía persiguiéndome la furia. Escabullía veloz pero más cerca de mí allegaba. Después de pasar la Calle Surullo, donde vivió Rosita Daleccio, hice el vano intento de irme por el puente de La Vega. Está ‘ehbaratao y la población está endiablá, vi el enojo en los pedazos de concreto lastimando las aguas del Jacaguas, y me lancé al vacío para evitar que me desapareciera la cólera de Horacio Martínez...

Me agarra emigrando como guaraguao en el aire a mitad del despeñadero. Iba triste por el cantazo que me esperaba como le pasó a Salaito y a Pedrito Alvarado y de momento, imitando a Spiderman con telaraña, me hala salvándome de un chichón.

–Quería verte porque en el Billboard acaban de publicar Los Mejores Éxitos de un Villalbeño. Eres el único en la lista y estás #1. ¿Por qué huías? –Dijo sacándome del barranco del aire.

Sentí un enorme alivio por mi éxito desconocido.

–Oh... –suspiré– es que estoy preparándome para el maratón (vi cantar los gallos y la cara gruñida del Padre Rafael).

Y con mis ojos llorosos de la pena que invade a un escritor, tomé el cartapacio empapado de profundo orgullo de ser villalbeño.

–Mira esto. Estás en Primera Plana en el Time Magazine de este año. Toma aquí está la lista que publicó Jossean en Villalba Online– dijo, y me abrazó con la misma contentura del avancino Fili Guzmán.

Billboard de Éxitos

Invocación para un pueblo – 6,142
Vocabulario peculiar de los villalbeños – 4,402
Conexión bochinche – 3,727
Los gustos divertidos de los villalbeños – 3,353
Mi pueblo, mi gente...los imprescindibles – 3296
¡Mañana es lunes! – 3,331
Un villalbeño bien criao – 3,230
Un villalbeño perdío en África – 3,207
Otras manías de un villalbeño – 3,171
El alcalde de villalba que arreglaría el puente – 2,980
Llegó el viernes a Villalba – 2,893
Curiosidad y paradoja de la vida – 2,667
El llano en llamas – 2,437
La modernización y lo práctico – 2,379
Los secretos de Navidad que nadie recuerda – 2,206