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Category: Vida Social

Por: Profesor Carlos A. Marrero

“Nuestro nombre debe ser escrito en corazones y no en mármol.”

keylla hernandez

Carlos MarreroDESDE MI ESCRITORIO: En la víspera del 2019, cuando estábamos en plena preparación para recibir el año, Puerto Rico recibió la triste noticia de la partida física de la periodista, Keylla Hernández. Una dama que a través de su vida, impregnó un sello de excelencia, integridad y resiliencia que perdurará por siempre. ¡Cómo olvidar esa fecha y la noticia que paralizó el país!

No obstante, entre lágrimas y siendo empáticos ante la muerte de esta guerrera, en los medios noticiosos, las redes sociales, en distintos canales de televisión y donde quiera que uno se detenía, se levantó un ambiente de paz y de enseñanzas. Fue entonces que analicé sobre las siguientes interrogantes, ¿quién fue Keylla Hernández? ¿Cuánto impactó nuestra vida? ¿Por qué la amábamos como un miembro de nuestra familia? ¿Por qué el pueblo la ha honrado como una prócer de Estado? Les diré...

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La Sra. Hernández nos enseñó a vivir. Sí, a vivir con intensidad. Su deseo intrínseco de ser mejor cada día, de sonreír aún en la adversidad, de llevar la verdad pero con sensibilidad, la fe sin imposición y la humildad como un estilo de vida, la hicieron una grande para el pueblo. Su empatía, su profesionalismo, tu verticalidad, pero también su flexibilidad cuando era necesario, la hacían un modelo a seguir.

Supo compartirnos su enfermedad, su proceso, su familia y sus aventuras, pero haciendo para ella y los suyos, las cosas íntimas del hogar. Por otro lado, nos recordaba a cada instante vivir el aquí y ahora, hacer lo que nos gusta y a darnos cuenta que de esta forma, se reduce y se comparte el dolor. Cabe destacar que ella, dama, amiga, esposa y madre ejemplar, supo dignificar el sustantivo “mujer”.

Al momento de su deceso, Keyla fue ovacionada por el pueblo. ¡No era para menos! Pudimos ver su propósito de vida concretado. Vivió, amó, luchó, trabajó, fue buena ciudadana, educó y dejó un legado. Todos hablaban de sus múltiples enseñanzas y de eso se trata, nuestra estadía pasajera en esta creación llamada vida. Ella merece ser llamada heroína, porque unió a un país, lo inspiró y lo educó. Fue un ejemplo de vida, pero sobre todo nos recordó algo que debemos comenzar a practicar, y es que “nuestro nombre debe ser escrito en corazones y no en mármol”. Si logramos eso, cumplimos con el propósito de vida que tenemos y Keylla, lo logró magistralmente.

¡Mis aplausos de pie para esta heroína que siempre vivirá!

Sobre Carlos Marrero: El autor es Coordinador Académico Estudiantil en EDP University en Villalba. Ha sido profesor universitario y director académico en la Universidad Interamericana. Conferenciante motivador y coordinador de eventos sociales.