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Category: Vida Social

Por: Profesor Carlos A. Marrero Marrero

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Carlos MarreroDESDE MI ESCRITORIO: Si en el 2013, cuando me surgió la oportunidad de trabajar para una empresa privada, yo no hubiese aceptado el reto, hoy no estuviera donde estoy y viviendo las grandes experiencias profesionales que en los pasados cinco años he vivido. Para ese entonces, renuncié a mi plaza como maestro regular permanente al Departamento de Educación de Puerto Rico, en el cual llevaba casi diez años de servicio.

Amaba mi trabajo, era reconocido por mis supervisores, tenía excelentes evaluaciones, mis estudiantes y los padres de estos me apoyaban y creían en mí. ¿Qué más podía pedir? Bueno, yo decidí crecer. Así que dejé la “aparente estabilidad que tenía” y fui tras mi anhelo. Deseaba moverme de escenario, porque sentía que tenía que aportar más al campo de la educación, y que de quedarme en el lugar donde estaba, podía enmohecer y las capacidades que Dios me había regalado, no serían allí, desarrolladas al máximo.

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¿Quieres saber si sentí miedo? Debo decirte, que como me preparé para ese cambio que anhelaba en mi vida, no sentí miedo. Asumí mi responsabilidad y caminé en fe, porque era lo que deseaba mi corazón. Pero conozco muchas personas que, por miedo, no le dan alas a sus sueños y el tiempo pasa, y luego viven mencionando lo que pudo ser y no fue. No deseo que ese sea tu caso.

Tal vez tú estés pasando por un momento de cambio, de transformación o de incertidumbre. Quizás simplemente, deseas moverte a lo que siempre has soñado, y se apodera el miedo. De ser así, quiero recordarte que el miedo va a estar siempre rondando, tocando a tu puerta y queriendo no verte crecer. Está en ti hablarle, retarlo y creer. Yo lo hice, y si yo pude, tú puedes.

Prepárate académica, emocional y espiritualmente. Ora con fe y visualízate donde deseas. Identifica tus fortalezas y analiza cómo éstas pueden estar al servicio de otros. Rodéate de personas visionarias. Aléjate de aquello que te detiene seguir, puede ser una persona, un recuerdo de un fracaso o los fantasmas de los “no puedo”. Mira alrededor, y si cientos han podido, tú puedes. Solo te basta determinación y consistencia.

Recuerda esto: “El cambio es necesario para darnos cuenta cuanto podemos hacer y alcanzar. Si no nos atrevemos a movernos, otros lo harán y simplemente tú serás espectador desde las gradas, mientras otros brillan en lo que tú siempre deseabas.”

¡Feliz 2019!