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Category: Vida Social

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio

cementerio villalba

Juan Bertin Negron OcasioIncalculable gente bondadosa ha pasado por este pueblo que los presentes habitantes no recuerdan. La causa es que se les enseñó olvidar. Aunque de cuando en vez en algún bochinche se comenta algún gesto gracioso alabando o despreciando un personaje grotesco, estrambótico, o estrafalario. Si hablan de Sinforoso recuerdan sus chistes y su forma peculiar de saludar a la gente. En la amanezca esperaba sentado en las escaleras de la iglesia hasta que abrieran para limpiar el polvo que dejaron feligreses el día antes del lunes en busca de armonía o sanación. Esperaba parsimonioso para cumplir con las faenas. Por voluntad propia realizaba lo que no hacía gente común que le llamaban como mencioné. En momentos esporádicos lo mencionan sólo por hacerlo, no es lo mismo recordarlo. Seguro nadie ha llevado una flor al cementerio. Quizá mencionan su saludo peculiar:

-Joiga, mi capitán, muy buenos días. Que Dios siempre le bendiga y me lo proteja mientras respire. Si no recibía reciprocidad zumbaba un ¡Jum!

El ¡Jum! lo inventó él. Desde entonces se usa olvidando que este singular personaje fue quien primero lo usó en el mundo. Descubrió una mañana que nadie devolvía su saludo. De ahí en adelante si no respondían le tiraba el ¡Jum! Se acostumbró a nunca recibir un “Buenos días” o simplemente “Hola”. A veces se nos escapa el calor humano y condenamos al inocente antes de ser juzgado. Ni siquiera correspondían con un sí de cabeza de caballo como hacen muchos hoy. Muchos se acostumbraron al ¡Jum! de Sinforoso y dondequiera que lo veían le gritaban, “¡Sinforoso, Jum!”. Él los ignoraba y respondía con ¡Jum! Pero el ¡Jum! de Sinforoso dictaba. El de la gente juzgaba.

La memoria traiciona por que no recuerda el deber. Sucede si no se aplica como se debe. Se ha enseñado ‘a olvidar’ en vez de ‘a recordar’, recordamos lo grotesco. El buen humor es característica simpática de chistosos que hacen burlas. De todas formas, la risa es pasajera, la agonía perdurable, y los recuerdos son bona fide del temperamento de una realidad que convierte la gente a saber reír, disfrutar y vivir la vida. ¡Jum!

Pan Doblao’ era admirado por el grotescismo. Tenía físico esqueletal, como espina de bacalao, alto como una bambua, y celebre personalidad. Era placentero como el dulce de lechosa. Fue tan así que dobló su cuerpo a voluntad. Este detalle hay que explicarlo con las características que lo amerita. Pan doblao’ no era un pedazo de pan como el de la patita echá, ni como el pan dulce, tampoco como el pan sobao’ ni pan de agua que elaboraban en la panadería de Toño Gole en Tierra Santa, menos como el Holsum. Curioso es que a Pan Doblao’ no le gustaba el pan. Encantaba comer galletas Rovira embarradas de mantequilla y café caliente con leche Carnation. Podía comer esto todo el día. Doquiera que iba en el Barrio Chino más arriba donde estaba la tienda de Carlé, hoy es negocio de El Flaco, le ofrecían ese riquísimo menú.

-Pan Doblao...

Sin esperar qué dirían, respondía:

-Sí, quiero.

BA Miranda's Bakery

Si era para hacer un encargo estaba el compromiso sin haberse comprometido la persona y sin negociación por el intercambio del mandao' a preparar sin remedio lo que ya usted sabe le gustaba a Pan Doblao’. Pan Doblao’ era flaco y alto. Se dobló por su afán de dar cariño al pueblo que igual a Sinforoso lo tiraron al hoyo, lo arroparon con barro duro y pal olvido. Nos enseñaron a olvidar. Nadie sabe dónde está la tumba. Ni Chey ni Maguele. Pan Doblao’ se dobló por estar doblándose para abrazar a la gente humilde del pueblo y hoy nadie sabe quién es porque nunca enseñaron a recordarlo. ¡Jum! La gente correspondía afanosamente a su gesto humano. Pan Doblao medía 6' 7" y se encorvó tantas veces para abrazar que se dobló. Lo confundían con el Gigante de Carolina.

-¡Mira nene, El Gigante de Carolina! Gritaba Filomena a su esposo Chato guindao’ entre dos palos de mangó en una hamaca.

-¡Juuum!- Respondió.

-¿Qué? ¿Se te pegó lo de Sinforoso?

A Pan Doblao se le formó una joroba como la de ‘Generoso El Jorobao’ que seguro tampoco recuerda. Era igual que Quasimodo el de la novela de Víctor Hugo. ¡Olvídelo! El asunto es que ‘Generoso El Jorobao’ vivía en Higüero, se crio en Camarones, pero no dormía en los bancos de la Plaza Pública, si no en la acera. Nació con esa manía. Su madre ‘Generosa La Jorobá’ lo parió en el mismo rincón donde roncaba todas las noches abrigado por cartones. Tuvo ganas de parir. Como no tenía Obamaquear decidió genialmente hacerlo en la acera. La paría fue gratis, los paramédicos la atendieron donde sucedió lo increíble y Generoso heredó el lugar donde nació. El juicio más famoso de Villalba ocurrió en 1961, “Generoso El Jorobao vs El Pueblo de Villalba”. El Juez Honorable Remigio Negrón dictaminó en una oración: “Generoso El Jorobado es el absoluto heredero del "sub-fruto". Enviaron edictos a periódicos de Culebra y Vieques, nadie reclamó derechos del "pedacito de cemento" donde dormía. Así le fue concedido el título de propiedad. Entre la plaza y la iglesia hay una sombra pintada sobre la acera de un hombre durmiendo. Ese pedacito pertenece a ‘Generoso El Jorobao’.

De apiadarse de estos seres bondadosos de este esplendoroso pueblo y quieren llevar flores, pueden encontrar las tumbas en el congestionado cementerio buscando las lapidas: la de ‘Sinforoso’ tiene la palabra ¡Jum! bien grande; las de ‘Pan Doblao' y ‘Generoso El Jorobao' tienen dibujos de un cuerpo doblado, así los arrojaron en las cajas y así los enterraron. ¡Jum!