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Por Juan Negrón Ocasio

El tiempo pasado dejó enclavada la pobreza que se encargaría de embrutecer. Y la educación mediocre que inculcaría la ignorancia.

nuevo movimiento independentista

Divide y vencerás. Julio César, Déspota romano. (Ilustración: Federico Murro)

Juan Bertin Negron OcasioLa política en Puerto Rico sigue igual o peor. Desde el invento del ELA para acá han naufragado numerosos barcos de ideas con innumerables grupos emigrados a la planicie de la política anunciando el cargamento de mercancía nueva. Cada vez es menos sorprendente los inventos al azar de la izquierda. La conveniencia está al lado del que vence.

Para qué perder tinta escribiendo ejemplos de los grupos que sobran y siguen aumentando cimentando la división entre la población del ideal patriótico. Aunque es sospechoso que sucede cada vez que se acerca la convocatoria electoral donde el guiso está en administrar el negocio.

Trajo de todo un poco lo que no fue ni estado ni libre, y solamente un tanto desquiciado lo de asociado. Quizá en la repartición del enriquecimiento de las ganancias, nada más. Repartieron el pan viejo que les sobraba a los gringos, empacaron una libertad esclavizada, y se ha distribuido por doquier tierra contaminada y llena de cenizas. De lo que únicamente puede verse. Arraigado en las entrañas distribuyeron gratis lo inverosímil, lo fabuloso, lo increíble. Y regocijada la población se embelesó de fantasías, ilusiones y bailaron al son de canciones jocosas; hasta llegaron a creer que llegó “el mesías” por las costas de San Juan.

Los primeros jerárquicos tuvieron que inventarse bien cómo sería el plan de dominio. Y se treparon en las tarimas a difundirlo. Primero prometiendo albores de progreso, que nunca llegaba, y luego ejecutando persecuciones. Y los que fueron leales recibían sus remesas. Y si no los premiaban, se las arrancaban al fisco público de alguna forma secreta sin que nadie lo sospechara. Y fueron enriqueciéndose sin que nadie lo supiera.

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El tiempo pasado dejó enclavada la pobreza que se encargaría de embrutecer. Y la educación mediocre que inculcaría la ignorancia. Los eventos y los hechos históricos reales se vistieron de cuentos de Juan Bobo, La Caperucita Roja y hasta El Chapulín Colorado se coló. Estos serían los personajes que engalanarían los medios para salvaguardar las fantasías de los pobres de poseer un avión para sobrevolar El Morro, y hasta un yate para pasearse por Gilligan’s Island, o por El Guajataca. Pero los astutos, los gordos de los banquetes, se adueñaron de todo y serían los únicos que tendrían las astucias para clavarnos las desgracias.

Un día se anunció que la independencia estaba a la vuelta de la esquina. Pasó el tiempo y a falta de memoria declararon que no era el momento viable. Por otro lado, otro dejó de ser el Partido Republicano para convertirse en el Partido Nuevo Progresista (PNP). Pero aquél, el que trajo pan, tierra y libertad, nos encausó hacia un movimiento estático. Inmovible. Hemos estado estancados desde el 1950. Puerto Rico pisa, pero no acelera. La historia universal nos tiró como velero en alta mar a la deriva del naufragio. Perdidos. Ya no existe capitán que nos salve de los azotes de oleadas ciclónicas ni de más inventos.

Muchos fueron los que se quedaron atrapados con la estadidad jíbara. Viven todavía deambulando por las calles de Guaynabo City soñando con los siete legisladores en el Congreso del capataz.

Para que no quede duda que estamos más divididos que los dedos de un pie, cada otro cuatrienio, aparecen dos, quizá tres gatos, en una protesta con un revolú de gente desconcertadas con ideas nuevas, recicladas. “¡Ahora sí, vamos pa’ lante!” Vitorean. “Abajo los corruptos”.

Regatean buenos contratos con los empresarios por un par de dólares por hacer el ridículo en un show de mediodía. Y los tele observadores eslembados se sientan y se mueren de risa de las boberías, y los hijos juntos a los padres con una escupidera repleta de popcorn comen de la misma ignorancia de antes...

Primero a escondidas sin la participación de masas. (Para que nadie les robe sus ideas se esconden en unas cavernas por dos o tres años que ni dios sabe a dónde estaban metidos.) Luego, comienzan la tarea del sensacionalismo de los medios, divulgando la misma idea. Esta vez escrita de otra forma más bonita, quitando o añadiéndole dos o tres palabras capitalistas injertadas de frases sublimes y democráticas. Para que nadie lo dude que no son comunistas. Ni ateos. Cambian el tono y suenan serviciales, diplomáticos y un tibiamente anti-establishment. Aunque suene cursi, están en contra de los que nos joden. (Aunque en realidad la población y la nación entera están hace tiempo jodida.)

Detrás de la tarima dejaron de sonar las plenas y las bombas, la guaracha y los seis, ‘olvídense de la salsa, eso es cosa de negros’. Discuten. Nada que tenga que ver con revolucionarios. De gente pasados de moda.

Traen algo más moderno: un conejo con gafas oscuras.

Este sí es de los nuestros. Salió del caserío. Llena el Cholito de masas que se graduaron de 1er grado. Aquellas que actuaron en los plays vestidas de las fantasías de la Caperucita Roja, y los mejores que hicieron actuaciones de Juan Bobo en el programa de fin año escolar en las escuelas elementales. Algunos de ellos alcanzaron la cúspide de la fama y ganan buen dinero. Regatean buenos contratos con los empresarios por un par de dólares por hacer el ridículo en un show de mediodía. Y los tele observadores eslembados se sientan y se mueren de risa de las boberías, y los hijos juntos a los padres con una escupidera repleta de popcorn comen de la misma ignorancia de antes, pero en esta ocasión escenas en las tele-pantallas multicolores.

Lamentablemente, nos vamos desapareciendo sin sino. Creemos que sabemos tanto que los nervios del cerebro brotan neuronas descarriladas. Quizá es el insularismo lo que nos ha dado cabos sueltos, posiblemente existe un piso más allá del cuarto de José Luis González. Nadie se ha
atrevido subir para ver qué es lo que hay en la cúspide del asta del barco que ya está hundiéndose.

Nos alertaba el gran poeta juanadino Luis Llorens Torres en “Banquete de Gordos”:

...el hombre flaco, estremecido, de su sordomudez despierta):
-¿Entonces, por cada uno de los gordos que esclavizan el mundo,
hay mil flacos de los míos?...
-Hay mil flacos de los tuyos.
-¿Pero ellos, los menos, son los amos, los que mandan?
-Ellos son los amos.
-¿Y nosotros, los más, sus esclavos somos?...
-Sois sus esclavos.
-¿Y pudiendo matarlos, no los matamos?...
-No los matáis.
-¿Y pudiendo quitárselo todo, no se lo quitamos?...
-No se lo quitáis.
-¿Entonces, los astutos son ellos?...
-Ellos son los astutos.
-¿Y los brutos, nosotros?...
-Y vosotros los brutos.

No nos queda más ‘ná. Se nos va la vida inventando una rueda redonda. Divide y vencerás. Los que vencen en las urnas están desunidos en una sola unión. Nadie los vencerá con cientos de miles de izquierdosos dispersados como cachivaches en un tornado.

En la unión está la fuerza, dijo don Ramón Medina Ramírez.