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Por: Juan Negrón Ocasio

Trum SOTUS 2019

Juan Bertin Negron OcasioDesde el 1963 todos los presidentes usan la frase. El Presidente en ese año fue John F. Kennedy, dijo “is good” (está bien). Refiriéndose al estado de la unión. Pero en 1975, Gerald Ford dijo "Tengo que admitir que el estado de la Unión no está bien. Hay millones de americanos sin trabajo”. Desde entonces, ningún otro presidente se le ha ocurrido decir tal extravío.

Es una tradición decir que “el estado de la unión está fortalecido”, aunque el país este despedazándose. La frase se refiere a que la situación socio-económica es saludable para la población. Es esperada por los estadounidenses, y por el Congreso. Así lo asintió el Presidente Donald Trump en su discurso el martes, 5 de febrero. Lo irónico es que usó la frase correcta, pero dentro de un extravío.

El discurso de Trump llegó después de 35 días del cierre parcial de las oficinas federales. Bajo dominio de Demócratas en la Cámara Baja, se vio invalidado pronunciar su discurso en el Capitolio. Pronunciar un discurso nacional en la Casa de las Leyes tiene que ser aprobado por la Cámara Baja del Congreso. Debido a que Trump se engurruñó con Nancy Pelosi, Presidenta Demócrata en la Cámara Baja, ella se lo prohibió. El tranque fue la insistencia que le aprobaran $5 mil millones para construir una muralla en la frontera con México. Finalmente, Trump aflojó sin otro remedio.

Pero el martes no bajó la guardia. Inclusive acusó a los senadores en querer enjuiciarlo y destituirlo. O sea, un discurso cursi nada más. Quien preparó el discurso, logró exaltar al presidente. Un trabajo fantástico para una serie de televisión. Realmente, dictado y redactado para un hombre de estado. Trump leyendo el discurso mostró calma, y hasta fue jocoso en ocasiones. Se veía relajado. Insinuó la postura de un político que ha aprendido algo en sus dos años de despidos, renuncias y encarcelamientos de fieles allegados. Los que lo entrenaron hicieron un trabajo merecedor de elogios. Hasta que le hincó el ego.

Nisandra glasses

El problema es que Trump no es un hombre de estado. Pruebas hay demás con todos los desbarajustes reportados desde que tomó el poder. Tiene dificultad en poder negociar, ser diplomático, usar un vocabulario decente con quien no concuerda con sus postulaciones. No es sólo en lo nacional, sino a nivel internacional. Se ha empeñado en construir un muro y no sale del estancamiento. Se envolvió en una trifulca de arbitrios contra China. Luego, recurrió al Senado una aprobación de $12 millones para recompensar pérdidas a agricultores estadounidenses. Sucedió igual con el Canadá por tarifas impuestas al aluminio. Canadá respondió imponiéndole tarifas a productos norteamericanos. Tuvo que rescindir, no tan sólo con Canadá, sino también con México a quien afectó la maraña de impuestos.

Todo el discurso estuvo muy lindo. Decorado con las tradiciones de reconocimientos a personas que de alguna forma han logrado hazañas excepcionales en sus vidas. Mencionó a varias personas que estuvieron encarceladas, y el las indultó (una mujer y un hombre de raza afro-americana). Por si hay dudas alguien piense que es racista. Estos ciudadanos demostraron arrepentimiento y fueron personas ejemplares en prisión. Reconoció también la valentía de algunos combatientes y veteranos, y de un judío que fue víctima de los acechos nefastos del dictador alemán Adolfo Hitler en la década del ‘40.

Desde 1983, después de Ronald Reagan, todos los presidentes han dicho que “el estado de la unión está firme”. La frase da un alivio mental a la población. Pero es simbólico. Y Trump usó la frase a placer. El decoro de palabras no le ayudará mucho. Hora y media de habladuría no resuelve dos años de incertidumbres ni de investigaciones legales en su contra.

Si hubiera mantenido el ritmo de unidad con el que captó la atención, quizá los norteamericanos se inclinarían en que el hombre recapacitó y entiende que cometió errores. La frase esperada del presidente se disolvió con lo grotesco.

Lamentablemente, las palabras se las lleva el viento, y hoy, igual que mañana Donald Trump será el mismo presidente que el primer día.