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Por: Víctor Maldonado Santiago, Ph. D.

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Dr Victor MaldonadoSegún Assul (2017) en la página virtual Brandme, estas son las redes sociales más utilizas por los jóvenes:

  • Facebook (2004) por Mark Zuckerberg en Harvard – 2,000 millones (1 de 4 humanos)
    • 1,000 millones (Spivak, 2012)
    • 500 millones (Díaz, 2011)
  • YouTube (2005) por Chad Hurley, Steve Chen y Jawed Karim – 1,000 millones
  • Instagram (2010) por Kevin Systrom y Mike Krieger para Apple – 700 millones
  • Twitter (2006) por Jack Dorsey, Evan Williams, Biz Stone y Noah Glass – 400 millones (tweet - 140 caracteres)
    • 200 millones (Díaz, 2011)
  • Snapchat (2011) por Evan Spiegel, Bobby Murphy y Reggie Brown en Standford – 150 millones

La más antigua de estas solo cuenta con quince años desde su surgimiento. Esto implica que muchos de los adolescentes que las utilizan hoy día nacieron justo cuando estas aparecieron en la palestra mundial. Para ellos, resulta muy natural su uso, pues en su conciencia, siempre han existido. Por esta razón, se les conoce como “nativos digitales”, quienes promedian un mínimo de siete (7) horas diarias de uso de dispositivos electrónicos. Por contraste, su padres y abuelos son los “inmigrantes digitales”, pues han tenido que aprender en torno a las herramientas de la virtualidad, las cuales jamás pensaron que existirían.

Ciertamente las redes sociales tienen múltiples beneficios. Por ejemplo, facilitan la comunicación entre sus usuarios por medio del intercambio de mensajes privados o públicos. También permiten que estos puedan compartir vídeos, enlaces, fotos, promociones, ventas, entre otras. En términos comerciales, puesto que los grandes intelectuales del mundo de la tecnología predicen que en diez (10) años el 90% de los seres humanos estarán conectados a alguna red social, las grandes empresas y multinacionales también se han beneficiado en su intento de mercadear sus productos con sus clientes, así como con los potenciales.

Nagel, Salas y Trautmann (2016) también destacaron que las redes sociales facilitan el aprendizaje y fomentan la nivelación de conocimientos para aquellos niños con menos exposición cultural. Igualmente indicaron que ayudan al desarrollo de competencias relacionadas con las funciones ejecutivas, la resolución de problemas, el manejo del autocontrol y la habilidad de seguir instrucciones. Señalaron, a su vez, que por medio de los videojuegos se fomenta el aprendizaje interactivo, la autoeficacia, la autoestima, la tolerancia a la frustración, la discusión de temas contingentes y se da lugar a relaciones más estrechas y redes de apoyo social.

Lab Sagrada Familia

Sin embargo, entre los riesgos principales, estos autores consignaron los problemas biomédicos asociados al uso excesivo como las alteraciones del sueño, la alteración de las hormonas de estrés, la obesidad y síndromes metabólicos. A nivel sicosocial, resaltaron la depresión, el síndrome de déficit atencional, la disminución del rendimiento académico, el abandono escolar y la reducción de habilidades sociales y de la empatía, entre otros.

Otros riesgos asociados son: Cyberadiction, Cyberbullying, Grooming y Sexting. La ciberadicción, como bien indica su nombre, refiere a una supuesta adicción o apego desmedido al uso de los medios digitales. Como cualquier adicción, el usuario siente un impulso no controlado por mantenerse anclado a la utilización de la tecnología, lo que le causa gran placer o satisfacción. Por su parte, el ciberacoso constituye una modalidad de abuso de poder en el que un victimario maltrata, mediante distintos medios cibernéticos, de una manera reiterada y premeditada, a una víctima. Esta última se siente intimidada y, muchas veces, desprotegida ante el abuso de su agresor. En el caso del engaño pederasta, es esta una muy peligrosa modalidad. La utilizan adultos inescrupulosos para engañar a menores de edad, con el fin de ganar su confianza. Su intención consiste de llevarles participar, entre otras posibilidades, de prácticas sexuales ilegales y penalizadas por las leyes nacionales e internacionales. Finalmente, el sexteo implica un intercambio de mensajes o imágenes de contenido sexual explícito. Entre los jóvenes, este tipo actividad se ha proliferado. En muchas ocasiones, estas imágenes llegan a manos de terceros, quienes las utilizan para chantajear y acosar a los implicados.

En esencia, las redes sociales llegaron para quedarse. Estas han traído grandes beneficios innegables para la sociedad. Para los jóvenes, son parte esencial de sus vidas. Empero, el advenimiento de éstas ha implicado el surgimiento de nuevos riesgos, especialmente para la juventud. Ante este panorama, es importante la gestión sabia de cada padre o madre con sus hijos. En efecto, el bien y el mal cohabitan. Así que resulta neurálgico los padres se involucren de manera consciente y proactiva en las “vidas digitales” de sus retoños. De este modo, muchos serán los sinsabores que se evitarán.