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Por: Víctor Maldonado Santiago, Ph. D.

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Dr Victor MaldonadoRecientemente compartí con un grupo de familiares y amigos. Conversamos sobre muchos temas, el Año Nuevo, la familia, el fallecimiento de Keylla Hernández, entre otros. Luego nos detuvimos en un tema de relevancia, la violencia verbal entre los puertorriqueños en las redes sociales. Ciertamente, nosotros sabemos de la propagación de este mal a nivel mundial. No obstante, subrayamos sobre nuestra realidad referencial más cercana, la de nuestro país.

Aunque no se puede generalizar, pues hay gente muy decente y cuidadosa en todo lo que publica en las redes sociales, cada vez es más común el maltrato verbal, principalmente de modo escrito, entre compatriotas. Basta que algún medio digital reseñe alguna información sobre el gobernador, los miembros de su gabinete, los senadores y representantes, Ricky Martin, Maripily, Taína, Noelia, Andrea de Castro, Desirée Lowry, entre otros, para ver los comentarios irrespetuosos, soeces y violentos que muchos les profieren. Ante esto, surge la pregunta obligatoria, ¿acaso no es posible diferir con respeto?

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Llama la atención que, en muchas ocasiones, los atacantes son individuos que se esconden tras imágenes o perfiles falsos. Estos expresan mensajes cargados de desprecio y odio hacia sus interlocutores. Es posible que estas personas a quienes van dirigidos los mensajes ni siquiera se enteren de estos escritos. Con toda probabilidad, mediante un esfuerzo consciente y sabio, han decidido no leer ni atender estos ataques bajunos. Sin embargo, entre los usuarios que siguen a estas figuras, primordialmente de la palestra pública, se forman batallas verbales de dimensiones insospechadas.

Este tipo de acoso parece no tener consecuencias. Supone un problema de grandes dimensiones que ni los mismos organismos gubernamentales han podido atajar. Uno, desde la instancia de observador, se queda con el desasosiego. Entonces llegan preguntas en torno a los valores de estos individuos, sus intenciones y alcances, especialmente sobre aquellas personas mentalmente vulnerables, las cuales pocas veces saben cómo defenderse.

Vivimos tiempos difíciles. Si bien es cierto que las altas tecnologías han venido a facilitarle la vida al ser humano, no es menos real que hay personas inescrupulosas dispuestas a infligir daño a los demás. Ante esta realidad, nos toca educarnos y estar atentos para no ser partícipes de la violencia verbal entre hermanos de nuestra patria en las redes sociales.

Por: Víctor Maldonado Santiago, Ph. D.
Catedrático Auxiliar de Español de la Inter Ponce