Policía

Opinión

Category: Opinión

Por Juan Negrón Ocasio

  • Los padres deben solicitar inscribir al hijo en una escuela chárter, firman un contrato y están obligados a asistir a reuniones, eventos y actividades.
  • Los niños están obligados a usar uniforme.
  • Y, de ser necesario tienen que asistir a tutoría en la tarde o fin de semana.

Superior

Foto Archivo: Escuela Superior Lysander Borrero Terry, de Villalba

Juan Bertin Negron OcasioLa controversia de la educación de escuelas públicas vs. chárter schools es sólo un barrunto para políticos quedar bien con un sector inconforme con el sistema de educación pública. Nada nuevo. Hace años se utiliza este asunto con fines de santiguar la opinión pública. El verdadero énfasis comenzó en los ’90. Toda mi vida estudié en escuelas públicas. Mis hijos igual. Soy bilingüe y mis hijos nacidos y criados en EU, lo son también. Además de ejercer como maestro de escuelas públicas, fui representante sindical, y supervisor. Creo tener cierto pensamiento crítico y profesional en el tema. Y, alguna experiencia familiar que suplementa mis ideas y filosofía acerca de la educación.

Nunca estuve de acuerdo en que mis hijos estudiaran en escuelas privadas ni chárters. Contrario a muchos que sí enviaron a sus hijos(as) a escuelas privadas y chárters. Los resultados para la mayoría de ellos fueron experiencias frustrantes, sus hijos no resultaron ser, aunque dedicados e inteligentes, lo que ellos esperaban. En cambio, por mi parte, no podría decir cuán orgulloso me siento de mis hijos: lo que son y lo que representan como seres productivos. Productos de un núcleo familiar productivo y de una excelente educación de escuelas públicas.

Pero hay otra clave. Soy fiel creyente que la educación más importante está en el hogar. Ahí radica lo fundamental para que un hijo llegue a ser un individuo prolífico para la sociedad. Tratar los hijos con decencia y respeto. Guiarlos, aconsejarlos y mostrarle el mejor ejemplo con actos propios. Llevarlos de la mano a la escuela y hablarles en el camino de la importancia que es la educación y el respeto hacia los adultos, especialmente hacia los maestros y maestras. Con una mano, y me sobran dedos, puedo contar las veces que tuve que reportarme a una conferencia con un maestro por algún problema. Jamás en mi vida defendí a ninguno de mis hijos en contra de los seres humanos que serían los que durante el día los educaban, cuidaban y protegían. Un(a) maestro(a) es un padre, una madre.

Farmacia San Antonio

Del mismo modo fui con mis estudiantes en el aula, y en las tardes como entrenador (coach) de béisbol por 15 años. Tengo la dicha que de vez en cuando aparece un muchachito de 25 años llamándome, saludándome con enorme respeto, sin recordar quién es de los cientos de pequeñines que estuvieron en mi salón o en el parque. En vano es recordar los nombres. La dicha es estrecharle la mano y oírlo decir, “Míster, yo le agradezco tanto...”. Son muchos a los que manejé por el buen camino como maestro de escuela pública, y como tal la gran mayoría de los maestros(as) de escuelas públicas son así.

En el distrito escolar que trabajé hubo 50,000 estudiantes. Apenas quedan cerca de 35,000. Las escuelas chárter se llevaron un gran porciento. Muchas fracasaron. Arriba menciono, de picada, mi experiencia como padre. Abajo comprimo mi consideración, como educador, de las escuelas chárter.

“La constitución de las escuelas chárter está elaborada con plena libertad. Este proceso de ‘operar con libertad’ las hace inmune a factores sociales que proveen los mecanismos perfectos para sobresalir, especialmente para los políticos que pretenden enaltecer los resultados académicos.”

¿Qué es una escuela chárter?

Es una escuela pública que representa una opción para los padres descontentos, o políticos descontentos, con los resultados académicos de las escuelas públicas. Todas “operan con libertad”, seguido explicaré lo que significa “eso”. Deben éstas cumplir con los requisitos estales: normas, leyes, licencias, certificaciones y resultados académicos. Crear una escuela chárter, ser certificada por el estado, y poder iniciarla en EE.UU. toma de seis meses a dos años, dependiendo del tamaño. Cualquier padre puede registrar sus hijos en ellas, pero la inmensa mayoría, los estudiantes son seleccionados por una lotería. Estas escuelas instituyen su propia constitución educativa (By-Laws).

La constitución de las escuelas chárter está elaborada con plena libertad. Este proceso de “operar con libertad” las hace inmune a factores sociales que proveen los mecanismos perfectos para sobresalir, especialmente para los políticos que pretenden enaltecer los resultados académicos. Las chárter están básicamente creadas con el mismo personal de escuelas públicas, con la excepción que tienen unos “Chief Officers”. Estos consultantes tienen la tarea de examinar los récords de los estudiantes que reclutarían de las escuelas públicas. Es poco decir que seleccionan los mejores estudiantes. (¡Aunque los políticos digan lo contrario!) Al azar escogen uno que otro que no es sobresaliente.

Los padres deben solicitar inscribir al hijo en una escuela chárter, firman un contrato y están obligados a asistir a reuniones, eventos y actividades. Los niños están obligados a usar uniforme. Y, de ser necesario tienen que asistir a tutoría en la tarde o fin de semana. Ausentismo y tardanza es inaceptable. Los estudiantes que fracasan son expulsados, y si los padres no cooperan, se los envían de regreso a la escuela pública. Las chárter se llevan los mejores, y funcionan como centros ‘cuasi privados’ con plena libertad de expulsar a los que no cumplen.

El gobierno no le permite esa libertad a las escuelas públicas.

Las chárter están financiadas con fondos públicos, utilizan edificios renovados que fueron escuelas públicas o edificios nuevos, y son administradas por empresas o fundaciones privadas.

Como supervisor de uno de los departamentos más grandes del distrito en que trabajé, tuve oportunidades de ver y visitar esas escuelas y estaban totalmente renovadas, escritorios nuevos, pizarras eBoards, computadoras, Laptops; un centro educativo ideal que desearía cualquier maestro escuela pública truncada por políticos y gobierno.

“Es horrífico, inclusive, que el Honorable Alcalde Hernández Ortiz permita clausurar una escuela histórica como lo es la Walter McKnown Jones”.

Los salarios docentes de maestros en las chárter son más bajos y no tienen derecho a sindicalización. Otra gran razón para políticos exaltarlas. Los beneficios y planes los cubre el estado (EU). Aparte del presupuesto estatal reciben financiación privada. Los fondos se determinan a base del número de estudiantes. El estudiante que se va para la chárter carga consigo el presupuesto de la escuela pública que deja.

Es fácil desprestigiar las escuelas públicas para quitarse la responsabilidad de proveer una educación de excelencia a la población. No existe documentación certera sobre los logros de las escuelas chárter. Las escuelas públicas funcionarían mejor si los gobiernos proveen los mecanismos necesarios. La virtud de educar está en el enriquecimiento del futuro, no en cometer torpezas del pasado.

En Villalba, el alcalde, acusa a los maestros que protestan a favor de sus derechos a la sindicalización, por estos entender que las escuelas chárter representan desbaratar el sostén de las escuelas públicas. El Honorable Alcalde de Villalba, Luis Javier Hernández Ortiz (PPD), es el que realmente cae en contradicción al defender las escuelas chárter que quiere imponer el gobierno estadista.

Es horrífico, inclusive, que el Honorable Alcalde Hernández Ortiz permita clausurar una escuela histórica como lo es la Walter McKnown Jones. Al parecer los populares y los estadistas caminan al mismo paso: eliminar como sea todo lo histórico al pueblo puertorriqueño. Existe una gran brecha entre los principios morales y los intereses políticos. Y los intereses de los proponentes políticos de las escuelas chárter están bastante lejano a los principios.

El personal escolar no es responsable por el abandono de las escuelas, mucho menos por la falta de materiales ni por el presupuesto educativo. Los responsables son los políticos y el gobierno.

La historia será diferente cuando la escuela superior (chárter) de Villalba tenga todos los recursos necesarios para sobresalir, entonces los políticos acusarán, como siempre, a los empleados públicos. Los que no tuvieron los mecanismos necesarios para sobresalir dentro las condiciones más perversas impuestas al sistema de educación pública. Quizá la historia será distinta dentro de dos años. Esperemos no llegue el arrepentimiento.

Veremos.