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Por Juan Negrón Ocasio

ciudadania americana

Juan Bertin Negron OcasioLa ciudadanía norteamericana de segunda clase referida por los estadistas en el gobierno es un manto y una justificación de su ineficiencia. Reinventan la estadidad cada otro día, dependiendo cuántos fondos federales llegan. En realidad es una estadidad de cartón. En 1917, EU impuso la ciudadanía, y desde entonces cinco gobernadores creyentes en esa ideología, en veinticinco años de administración, despilfarraron la cultura, los servicios sociales, la infraestructura, la educación, los derechos obreros y la economía de Puerto Rico. No está mal que PR se convierta en estado, pero sí es perversa la mogolla que se inventan de beneficios, los siete legisladores en el Congreso, y un par de gatos frente al Capitolio en el Día de la Ciudadanía.

Los residentes de las Islas Vírgenes (IV) son ciudadanos norteamericanos con los mismos derechos que los puertorriqueños, y es un territorio no-incorporado. Sufrieron embates por la devastación de las tormentas Irma y María en septiembre. Toda su infraestructura desmoronó. Ha recibido beneficios de FEMA y desembolso de fondos federales igual que Puerto Rico en proporción a residentes.

Después de los huracanes de septiembre pocos virgenenses tenían electricidad. A principios de diciembre más del 50% la tenían en sus hogares. En Puerto Rico para comienzos del mismo mes menos del 10% tenía electricidad y hoy más de 850,000 personas viven la escasez de luz y agua potable. El Gobernador de IV, Kenneth Mapp, asistió en el manejo con la ayuda del Cuerpo de Ingenieros de EU, colaboró con FEMA, y en octubre abrieron escuelas instalándoles generadores. Kenneth, en armonía, laboró con el Departamento de Recursos Naturales, Protección Ambiental y el Departamento de Salud con investigaciones de los daños causados al ambiente y la calidad del agua. Para fin de diciembre, con su ayuda, más del 94% de todas las viviendas fueron analizadas por inspectores de FEMA.

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En cambio, Ricardo Roselló y los estadistas sin parar se quejan de la desigualdad, de los pocos fondos de millones que ha recibido PR de EU, de los cuales $300 millones se desperdiciaron con el contrato de Whitefish. Han ido al Congreso a demandar más ayuda. El gobernador se aberró en una guerra fría de amenaza contra los senadores estadounidenses, en vez de colaborar con ellos para resolver el desastre que afrontan los cientos de miles de puertorriqueños en la isla.

Las Islas Vírgenes recibió (en millones), $21 para limpieza de escombros, $15 para asistencia de alquileres, $100 en préstamos, $89 para propietarios de viviendas y $10 a dueños de negocios para reparar y reconstruir. El total de fondos federales recibido fue aproximadamente $235 millones (diciembre, 2017). Actualmente, las Islas Vírgenes goza de recuperación y más del 95% de la población tiene electricidad estable. El resto del 5% son residentes que viven en áreas remotas. Otro factor es que el 80% de la población es descendiente africana y 15% blancos. O sea, puede descartarse cualquier prejuicio. Por otro lado, el gobierno de PR reporta que “recibió $1,000 millones en ayudas procedentes de fondos federales”, (ver, ENDI-“Puerto Rico ya suma $1,000 millones en fondos federales por huracanes”, 9 de diciembre de 2017).

La recuperación del desastre del país conlleva prudencia. Tener sensatez en colaborar con quien pretende ayudar, no querer ser más listo para recibir más de lo que debe. Los estadistas se encuentran en esa encrucijada por querer ser liebres. Hasta la fecha se han recibido suficientes fondos para lograr la reconstrucción y reparación del sistema de electricidad de todo Puerto Rico. Aparte de los mil millones, FEMA ha contribuido (en millones) $251 para reparación de viviendas, $259 para alquiler, $470 en asistencia pública, $53 para remoción de escombros y $417 para protecciones de emergencia, y $40 millones en préstamos para dueños de negocios. La ayuda del PAN no tiene absolutamente nada que ver con tormentas.

Una estadidad gobernada por los políticos estadistas sería equivalente a una estadidad de cartón. No importa si tienen siete legisladores, o 100, porque gobernarían de la misma forma que gobiernan hoy. Será un gobierno peor que el huracán María.