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Historias de Villalba

Category: Historias de Villalba

Por Juan “Bertin” Negrón Ocasio
Dedicado a todos los Alcaldes de Villalba: 1917-2017.

Ramon Negron Alcalde

Juan Negron OcasioTodos los presentes salieron corriendo y no encontraron a donde esconderse cuando hicieron el anuncio del nuevo alcalde de Villalba. Nadie podía creerlo.

-¿Resucitó?

-¿Apareció?

-¡Increíble!

Se escuchaban los gritos por doquier. Otros reían a carcajadas.

Tuvieron que revolcarle el polvo a cajas de más de 100 años selladas para encontrar dentro de todos los documentos cenizosos pruebas y presentarlas a incrédulos del incógnito suceso. Después de tres días encerrados, los sabemás del pueblo, o sea el Alcalde y los honorables miembros del consejo municipal, salieron con las actas de nacimiento y la documentación pertinente para la aclaración. Detrás caminaba lento una espiritista. Se desconoce el nombre, pero muchos piensan que era la cabecilla. Algunos amanecidos esperaban en las afueras de la alcaldía, se empujaban unos con otros, repugnaban algunos, y la mayoría conforme en la espera, otros permanecían acostados en los bancos de la plaza, otros en asientos dentro de la iglesia, otros de rodillas pedían compasión y entendimiento, y otros en las camillas del hospital descansaban. Sonó el pito de las doce del mediodía que en esos tiempos llegaba desde la cooperativa de gandules, y como aviso todos de un salto aparecieron para escuchar la explicación de la tal maraña.

Nadie lo sabía, así que hubo que explicarlo de forma convincente, pero con pruebas y hechos documentados. Y lo intentaron, pero todavía sigue la duda que quien realmente fue Bernardo Negrón. Tendrán los villalbeños que averiguarlo porque nunca se supo ni a nadie le ha interesado saberlo, o se supo pero nadie nunca lo dijo como tuvo que ser y si alguien lo dijo lo diría al revés porque nadie se acuerda. El que lo averiguó fue Chacho, quien había trabajado décadas con el municipio y sabía dónde encontrar cualquier documento, y él lo contó millones de veces, pero el pueblo perdió la memoria.

Aquel día, después que Cristino Torres abandonó la jefatura del pueblo de Villalba en 1926, el que tomó su lugar lo fue Bernardo Negrón. La confusión surgió cuando en 1983, por razones que no vienen al caso el ejecutivo mayor, Wilfredo “Güito” Negrón, tuvo que renunciar, y entonces se formó la incrédula algarabía. Ahí fue donde salió Bernard.

-Pero es que Bernardo Negrón murió hace años- revoloteaban los paganos.

Para los que desconocen la historia del pueblo de Villalba se les hará difícil entender el relato. Narro que hubo más de cien explicaciones, pero nadie entendió. Hubo mítines privados en las casas de los incrédulos, en la Plaza Pública, en la escuela McJones, en la Zayas Santana, y en las parroquias de los barrios. El asunto pasó a la disposición de la bibliotecaria porque era la “genia” del momento y de la historia. Así fue que aclarado: Villalba ha tenido dos alcaldes con el mismo nombre. Que nadie lo dude.

En 1917 nadie se atrevió a dirigir las riendas. El que sacó pecho fue Guillermo Quesada, y lo hizo por varios meses hasta que regresó de un viaje a los Estados Unidos Walter MckJones.

-Walter, tú eres el alcalde de Villalba- alguien le dijo en un inglés medio torcido.

BA Tierra Santa Total GasEl gringo en realidad estaba confundido porque no entendía cómo era posible que lo seleccionaran como el primer alcalde. Lo hizo, logró lo imposible, pero no volvió a postularse. En el 1920 Quesada comenzó a dirigir los destinos del poblado. Se levantó la economía con el cultivo de la agricultura especialmente el café, la caña y gandules. Se construyeron algunas carreteras, viviendas, puentes y se aumentó el empleo.

La situación política y económica en Villalba empezaba a complicarse. La distribución de latifundios se volvió un asunto de domino para el capital que se revolvía en las cercanías. La competencia entre propietarios fue enormemente incontrolable. Las elecciones de 1924 las ganó Florencio Figueroa, pero lamentablemente no completó el término y lo sustituyó Ismael Rivera, quien tampoco pudo concluir y fue suplantado por Julio Olivieri, quien a su vez abandonó el cargo y fue remplazado por Cristino Torres quien fungió como Alcalde Interino durante el 1925-1926. En 1926 a 1928 Bernardo Negrón es alcalde, pero nuevamente es suplantado por Luis Zayas quien meses después entrega el poder a nada menos y nada más que a… el resucitador de la historia de alcaldes de Villalba, Guillermo Quesada quien terminó a cabalidad esa responsabilidad de jefe municipal de 1928-1932. Posiblemente nuestro pueblo esté en el Libro Guinness. Entre 1924 a 1932 el municipio de Villalba tuvo diez alcaldes. Sin ser desalentador, para los pocos incrédulos del optimismo, la buena noticia es que comenzando el cuatrienio de 1932 con Ramón V. Colón todos los demás alcaldes hasta el presente han durado por lo menos cuatro años.

¡Gracias a Dios ninguno desapareció ni se esfumó ni murió!

El revolú de 1983 se debió precisamente por el reemplazo de Bernardo “Bernard” Negrón por Wilfredo “Wito” Negrón, que nada tienen de consanguineidad, y la gente no entendía que no era el mismo Bernardo Negrón de 1926 ni que mucho menos había resucitado y tuvo que hacerse las miles explicaciones y demostrarse con documentos apropiados.

Adrian Rosado Alcalde

Los Negrones abarcan la mayoría de términos y asientos en la Casa Alcaldía de Villalba. En 1936 Manuel Negrón gana las elecciones, pero le toca gobernar en tiempos de una economía turbulenta cuando el mercado capitalista de Estados Unidos apenas salía de la depresión financiera; por tanto, su jefatura en escasos recursos sólo dura cuatro años. En 1940 por medio del voto popular toma las riendas gubernamentales Luis Zayas Pérez y cumple con su responsabilidad cívica hasta el 1946. Gobernó después de pasar la recesión económica y finalizando la II Guerra Mundial, pero no pudo vencer a su contrincante Efraín Suárez quien se mantuvo en el cargo más tiempo que ningún otro (1946-1956). Después del 1950 la situación en Puerto Rico cuenta con avances y las aperturas de una economía fructífera en EEUU. Es entonces que Puerto Rico comienza a desarrollar rápidamente su infraestructura. Se extienden carreteras, agua potable y electricidad hacia los campos. Sería, por esas razones posiblemente, que en 1956, el abuelo del presente alcalde, Félix Luis Hernández, dominó el escenario político local desde 1956-1968.

La historia cambia de rumbo con las elecciones de 1968 cuando otro Negrón, Ramón Negrón, gana las elecciones y permanece un período. Los electores lo reemplazan por Adrián Rosado Guzmán en 1972. Aparentemente, de acuerdo a los datos históricos, los villalbeños vuelven a buscar suerte entre los mandatarios cambiando alcaldes cada cuatro años comenzando en 1968. Del 1968 a 1976 el municipio vuelve a tener diferentes alcaldes cada cuatrienio.

¡Quizá de ahí viene también el apodo avancino! Un rotativo redactaría en aquel tiempo: “Los avancinos avanzan en busca de otro alcalde…”. No se sabe. Es menester hacer una investigación con un enfoque político más sofisticado.

En 1976 un grupo de gente liderado por unos jóvenes, bajo la tutela de Wilfredo “Wito” Negrón se apodera de la silla gubernamental. No fue hasta el 1983 donde, por coincidencia histórica, un abogado de nombre de un antecesor, Bernardo Negrón, toma el lugar de Wito. En el 2000 Bernardo “Bernard” Negrón Montalvo abandona la alcaldía y le sustituye Orlando Torres para asumir el poder administrativo; luego se apodera de la silla Waldemar Rivera Torres quien renuncia en febrero, 2013. Por elección “legislativa” de la asamblea de delegados municipales, Luis Javier “Javy” Hernández Ortiz es designado el nuevo alcalde. En noviembre, 2016 Javy reafirma su posición con el sufragio del voto popular villalbeño.

Nada más interesante que repasar algunos datos de interés de un pueblo. La historia se escribe para disfrutar los caudales del pasado y aprender de ella. Importante, más que nada debe ser, entender esos asuntos históricos para poder entender por qué, cómo y hacia dónde nos dirigimos como pueblo. Villalba pertenece al futuro. Es un deber contemplar cómo se puede aportar en el camino histórico sin poner dificultad a quien intenta mejorarlo. No seamos nunca como aquellos que no entendían el revolú de Bernardo Negrón. Un nombre, una palabra mal dicha, un evento pudiera cambiarnos todas las expectativas de una vida próspera.

Seamos siempre parte de una solución sensata y productiva de Villalba. Nuestro pueblo.